Fortalecimiento Organizacional, un reto para la Seguridad Pública
Publicado en la revista Mas Seguridad, edición de Septiembre - Octubre - Noviembre de 2008
El gran obstáculo para el progreso,
NO es la ignorancia,
sino la ilusión del conocimiento.
Daniel Boorstin

La seguridad pública pretende establecer ciertas condiciones de servicio para proteger y salvaguardar la existencia e integridad de las personas y sus propiedades dentro de una comunidad, así como permitir el libre goce y ejercicio de los derechos inherentes a su pertenencia a dicha comunidad.

En tal virtud, la seguridad constituye un factor de viabilidad para cualquier comunidad, ya que en la medida en que se tenga éxito en tal propósito, se desarrollará en sus habitantes el sentido de permanencia, arraigo y pertenencia a la misma, que permitirán su existencia y progreso como sociedad.

Hoy día, las instituciones del Estado responsables de la seguridad pública enfrentan una gran crisis doctrinal, ya que el conocimiento de los especialistas, sus fundamentos teóricos, sus procedimientos, prácticas, supuestos y creencias han sido rebasadas, y las formas de solución tradicionales, antaño efectivas, parecen haber perdido su eficacia ante las nuevas formas en que opera la delincuencia.

En este sentido, por un lado la delincuencia organizada recurre a la modernización de sus formas y prácticas de negocio, incorporando técnicas de administración y recursos de alta tecnología, e incluso reclutando talentos en la materia, y por otro, tanto esta como la delincuencia de la calle recurre a prácticas de violencia extrema, con un propósito que bien puede calificarse de terrorismo, como medios para alcanzar sus fines.

Esta situación se agrava con los procesos de globalización mundial, cuyas facilidades y oportunidades son bien aprovechadas por la delincuencia organizada, estructurada y funcionando a la manera de una empresa de clase mundial, para expandir sus operaciones trascendiendo las fronteras, y por ende, evadiendo los marcos jurídicos desfavorables para el logro de sus propósitos.

Por ello, se plantea la conveniencia de efectuar una revaloración de los esquemas de operación utilizados hasta ahora por las instituciones del Estado, y determinar las adecuaciones y reconfiguraciones organizacionales pertinentes para mejorar sus capacidades funcionales que les permitan enfrentar con mayores posibilidades de éxito a las nuevas formas de operación de la delincuencia.

Un esfuerzo de este tipo corresponde a un proceso de reingeniería con enfoque sistémico, orientado a determinar los aspectos de insuficiencia en la estructura y esquemas de operación de las instituciones, que se reflejan como debilidades y vulnerabilidades al momento de enfrentar a la delincuencia, y que deben ser fortalecidas a fin de mejorar sus perspectivas de éxito.

Para este propósito se considera que un sistema de seguridad pública está conformado por tres componentes:

  • Personal, que constituye el elemento indispensable para hacer factible la prestación de los Servicios de Seguridad, como factor de EFICACIA (Hacer lo que se debe hacer). Para el cual se establece un perfil de competencias en cuanto a conocimientos, destrezas / habilidades y criterios.
  • Equipo, que constituye el elemento necesario determinante de las posibilidades de EFICIENCIA en la prestación de los Servicios de Seguridad (Hacer lo que se debe hacer de la mejor manera posible). Para el cual se establece un perfil de funcionalidad.
  • Logística, correspondiente a los recursos materiales y de organización, que constituyen el elemento deseable determinante de las posibilidades de CALIDAD en la prestación de los Servicios de Seguridad (Hacer lo que se debe hacer, de la mejor manera posible, y con resultados de excelencia). Para el cual se establece un perfil de sustentabilidad.

Donde el componente de Personal se establece como el factor indispensable, bajo la premisa de que con buen personal, hasta el peor de los sistemas puede funcionar, mientras que con mal personal, hasta el mejor de los sistemas puede fracasar.

En el contexto de este proceso, el objetivo de mejora se enfoca a dotar al Personal de los atributos adecuados de Actitud (disposición para hacer el trabajo) y Aptitud (capacidad para realizar el trabajo), a fin de alcanzar los niveles deseados de eficacia, eficiencia y calidad en su desempeño de servicio, con un desarrollo en tres fases:

  1. Establecer el perfil factible y viable de una Imagen Objetivo que se pretende se refleje en el desempeño de las instituciones, y que sirve como referente para su valoración y proyecto de adecuación. Corresponde a la pregunta ¿QUÉ SE QUIERE?
  2. Identificar cuáles de las características, condiciones y atributos proyectados para la Imagen Objetivo están presentes, y sobre todo cuáles no están presentes, en la estructura y esquemas de operación existentes en las instituciones. Corresponde a la pregunta ¿QUÉ SE TIENE Y QUÉ NO TIENE DE LO QUE SE QUIERE?
  3. Establecer las amenazas, debilidades y vulnerabilidades en la estructura y esquemas de operación operadas por las instituciones de seguridad, y proyectar las medidas y adecuaciones pertinentes para superarlas. Corresponde a la pregunta ¿QUÉ PROBLEMAS HAY POR LO QUE NO TIENE DE LO QUE SE QUIERE? Y a la pregunta ¿QUÉ SE NECESITA HACER PARA TENER LO QUE SE QUIERE?

Como marco de referencia se establece que el enemigo a vencer será todo aquello que pueda infligir cualquier tipo de daño a las personas y sus propiedades, de tal suerte que el resultado esperado de este proceso es determinar las condiciones para que el sistema de seguridad pública disponga de una CAPACIDAD DE RESPUESTA EFECTIVA, EXITOSA Y RECONOCIDA (CREER), esto es, la posibilidad de proporcionar a la ciudadanía una asistencia para enfrentar o resolver problemas de seguridad, con suficiencia, idoneidad y oportunidad en cualquier lugar, en cualquier momento, y en cualquier forma que se requiera para las circunstancias particulares de cada comunidad, y que su población lo reconozca, lo acepte y lo apoye, con repercusión favorable en las perspectivas de convivencia y gobernabilidad comunitaria.

Para estos efectos, el modelo de medición de estas capacidades se orienta a determinar si el potencial disponible en el sistema de seguridad pública es SUFICIENTE o INSUFICIENTE para proporcionar la cobertura de servicio requerida, y si es COMPETENTE o DEFICIENTE para atender con posibilidades de éxito los requerimientos de asistencia que se presenten.

Asimismo, el instrumento para la mejora se debe plantear como un conjunto de programas de trabajo y proyectos, articulados en un proceso de Transformación y Adecuación Organizacional, que lleve a las instituciones desde el punto en que se encuentren actualmente, hasta las condiciones que se desean, proyectadas en el modelo de Imagen Objetivo.

Las transformaciones organizacionales y la modernización tecnológica de los grupos de delincuencia, en particular la organizada, hacen que este tipo de procesos se vuelvan no sólo algo conveniente, sino una necesidad cada día más apremiante para las instituciones del Estado, a fin de adquirir una capacidad de respuesta al menos equiparable a la de estos grupos, a fin de cumplir con su responsabilidad y compromiso de proteger a su comunidad.

En suma, la modernización de las instituciones del Estado, no sólo es necesaria desde un punto de vista funcional, a la vista de las demandas en su contexto de servicio, sino como un proceso natural de evolución con el tiempo, como lo describe acertadamente Francis Bacon cuando plantea que el que no aplique nuevos remedios debe esperar nuevos males, porque el tiempo es el máximo innovador.

La factibilidad y viabilidad de un proceso de reingeniería para un sistema de seguridad pública, están determinadas en última instancia por el factor humano, pero no por el personal del sistema, sino por quienes toman las decisiones acerca de las instituciones, y que se ubican en las esferas de la política.

La dependencia de estas esferas es absoluta, derivada de la inevitable vinculación de la seguridad pública como una de las fuerzas del Estado, de tal manera que las perspectivas favorables o desfavorables están determinadas por una conjunción de voluntad, convicción y decisión política, con las tramas de intereses de toda índole, políticos, económicos y personales, vinculados al éxito o fracaso en este ámbito.

Finalmente, es importante establecer que un proceso de este tipo sólo puede tener éxito si se tiene la disposición de reconocer que siempre es posible hacer las cosas de una mejor manera, así como la convicción y la voluntad de considerar y emprender iniciativas y alternativas innovadoras, asumiendo los riesgos que conlleva.

Hay personas que ven las cosas como son, y se preguntan ¿Por qué?
Y hay otras personas que ven las cosas como pudieran ser Y se preguntan ¿Por qué no?
George Bernard Shaw

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