Perspectiva para el uso de la tecnología en Seguridad
Publicado en la revista Más Seguridad, en la edición de Marzo - Abril de 2008

La tecnología es el recurso que le ha permitido al ser humano no solo prevalecer sobre el medio, sino mejorar sus condiciones y calidad de vida más allá de lo que la naturaleza le podría haber proporcionado por sí misma. Y el apoyo de este recurso ha sido tan exitoso, que hoy día prácticamente todo lo que rodea a cualquier persona es alguna forma o producto de tecnología. La ropa, los alimentos, el lugar donde vive, la forma como se transporta, e incluso el entorno y sentido de sus acciones, todo está vinculado a la tecnología, situación que ha creado una dependencia humana extrema hacia este recurso.

Esta dependencia ha dado lugar a la creencia de que la tecnología es la varita mágica para resolver todas sus necesidades y problemas, no solo sin hacer ningún esfuerzo humano, sino que incluso se logran mejores resultados que con dicho esfuerzo. Por ello, la tendencia actual es buscar en primera instancia una solución de tecnología a cualquier necesidad, antes de considerar la alternativa de involucrar alguna forma de esfuerzo humano. El homo sapiens parece haber renunciado a su atributo sapiens, de independencia, y se ha convertido en un dependiente homo tecnologicus.

El hecho es que cualquier forma de tecnología, aún la más sofisticada, compleja y multifuncional, no es mas que una herramienta que ayuda y facilita a que una persona pueda atender necesidades y sobre todo resolver problemas, pero que no los resuelven por sí misma. Ello, porque tanto las necesidades pero especialmente los problemas contienen condiciones imprevistas y de incertidumbre, que solo se pueden resolver con discernimiento, atributo netamente humano de decisiones sobre imprevistos, lo cual es contrario al sentido de diseño y configuración de una herramienta, que responden a condiciones y situaciones previstas, en ocasiones muy complejas, pero siempre previsibles.

El ámbito de la seguridad no escapa a este fenómeno de dependencia tecnológica. Existe una marcada tendencia en el medio para confiar en el uso de artilugios tecnológicos como solución a las necesidades y problemas de seguridad, como lo evidencia la proliferación de una gran diversidad de equipos, y en especial los montos invertidos, tales como firewalls para proteger redes de cómputo, sistemas de alarma y de video vigilancia para proteger instalaciones, y sistemas de localización remota satelital GPS para la protección de transportes y personas. Ello, comprensiblemente promovido por los intereses comerciales de los vendedores, y en contraposición a los bajos sueldos en el medio, la pobre preparación del recurso humano, y la reticencia para pagar más por mejores servicios.

En este contexto se presentan un par de situaciones muy peculiares. El primero, que los problemas en el ámbito de la seguridad detentan un mayor contenido de condiciones imprevistas y de incertidumbre, que suelen desbordar las capacidades de cualquier artilugio tecnológico. Asimismo, que cualquier componente o efecto tecnológico puede ser anulado por otro componente o efecto tecnológico, o incluso por una acción humana.

Así, el mejor firewall puede ser evadido o anulado por alguien capacitado o autorizado a hacerlo, y el mejor sistema electrónico también puede ser evadido o anulado por alguien que lo conozca, o tenga alguna forma de control sobre el mismo. De hecho se ha detectado que el 80% de las rupturas de seguridad implican alguna forma de participación desde el interior de las organizaciones afectadas, ya sea en forma voluntaria (filtraciones y sustracciones) o involuntaria (infidencias y descuidos)

Por ello la conveniencia, para propósitos de efectividad, sugiere orientarse hacia formas de solución basadas en una integración equilibrada de componentes hombre máquina, que aprovechen los mejores atributos de cada uno, y reduzca el efecto de sus limitaciones, considerando al factor humano, como el elemento consciente de un sistema, que aporta la capacidad de respuesta ante lo imprevisible y la incertidumbre, bajo la premisa de que con buen personal, hasta el peor de los sistemas puede llegar a funcionar, pero con mal personal, incluso el mejor de los sistemas puede fracasar.

Con este enfoque, si se instala un firewall, es conveniente instrumentar algún mecanismo de vigilancia y supervisión sobre el personal, en especial aquel con facultades de acceso, tanto a la información sensible como a las herramientas de protección. De manera similar, si se instala algún sistema electrónico, ya sea de alarmas o de video vigilancia o de localización remota satelital GPS, es conveniente ubicar personal presente en la instalación, como factor de intervención, así como un apoyo de monitoreo con personal capacitado, como factor de respaldo a la capacidad tecnológica de detección.

Finalmente, la selección de una solución, cualquier tipo de solución, debe valorarse bajo especificaciones derivadas de necesidades reales. Esto es, adquirir lo que se necesita, lo que corresponde a un enfoque de cliente, y equivale a seleccionar la opción que cubra lo más de lo que se carece, y no lo que se ofrece, lo cual corresponde a un enfoque de vendedor, y equivaldría a adquirir primero una opción y después buscar la manera de adaptarla a las necesidades, o peor aún, ajustar las necesidades a la solución adquirida.

La tecnología debe estar al servicio del ser humano, beneficiándolo, y no el ser humano sometido y dependiente de la tecnología, porque en este caso, podría terminar como un ente obsoleto en un mundo probablemente deshumanizado.

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