La tecnología no es suficiente
Publicado en la revista Seguridad en América, en la edición de Noviembre - Diciembre de 2008

Es indudable que a lo largo de la Historia la tecnología ha facilitado y mejorado la calidad de vida del ser humano, y que aún hoy día lo sigue haciendo. Le ha permitido superar sus limitaciones y sobreponerse a toda suerte de condiciones adversas, hasta prevalecer sobre casi todo en la naturaleza con una sola excepción, que de alguna manera es abrumadoramente insuperable: el propio ser humano.

Prácticamente cada día vemos que surgen toda clase de nuevas propuestas tecnológicas, las cuales ofrecen una gran diversidad de innovaciones y soluciones a los problemas de la sociedad, y seguramente en los años por venir seguirán surgiendo muchas más de éstas propuestas, cada día más sofisticadas y con perspectivas y expectativas de mayor efectividad. Y el ámbito de la seguridad es uno de los que más se ha beneficiado de ello.

Sin embargo en ocasiones lo atractivo y brillante de la sofisticación tecnológica, hace que se pierda de vista un hecho inevitable, y es que cualquier forma de tecnología, aún la más compleja y multifuncional, no es mas que una herramienta que ayuda y facilita la atención de necesidades así como la solución de problemas, pero cuya efectividad depende en última instancia del factor humano.

Así, el mejor firewall puede ser evadido o anulado por alguien capacitado o autorizado a hacerlo, y el mejor sistema GPS también puede ser evadido o anulado por alguien que lo conozca, o tenga alguna forma de control sobre el mismo. De hecho se sabe que el 80% de las rupturas de seguridad involucran alguna forma de participación interna, ya sea en forma voluntaria (filtraciones y sustracciones) o involuntaria (infidencias y descuidos).

De aquí suelen surgir dudas tales como ¿qué sentido tendría comprar un sistema de GPS, si alguien informa de la hora de salida, la carga y la ruta? ¿Para qué monitorear un transporte, si la delincuencia puede golpear en donde saben que la ayuda tardará en llegar, por ejemplo una zona obscura para las comunicaciones y/o alejada de los destacamentos de seguridad pública?

Esto no significa que la tecnología no sea útil y deba dejar de usarse porque es costosa y el combate contra la delincuencia parece ser una causa perdida. Lo que se plantea es que la sola tecnología NO ES SUFICIENTE para proteger. Que la tecnología se debe usar y seguir desarrollando, pero también que debe ser complementada con soluciones de procedimiento enfocadas a controlar la participación del factor humano, ya que:

Con buen personal, hasta el peor de los sistemas puede llegar a funcionar, pero con mal personal, incluso el mejor de los sistemas puede fracasar.

El problema es que construir soluciones de procedimiento efectivas requiere de una creatividad constante, enfrentada a la creatividad de la delincuencia. Porque ésta última está motivada por el hecho de que la inseguridad es un negocio muy valioso, ya que se benefician del trabajo de los demás. Por ello, a los empresarios les conviene ser creativos, si es que quieren proteger su patrimonio.

Para estos efectos, el reto de ser creativo en ocasiones asusta por la perspectiva de incertidumbre ante caminos desconocidos, y más aún si la creatividad incide en un campo que no se domina y/o entraña riesgos, como es el caso del ámbito de la seguridad. Sin embargo lo único que se necesita es empezar, un pequeño impulso, ya que, en palabras de Lao Tsé: El camino de mil millas se inicia con un paso.

Veamos un posible escenario con algunas alternativas para dar este primer paso en materia de seguridad en la industria del autotransporte, para la cual se establece como el problema a resolver el evitar que los transportes sean asaltados, y se sustraiga la mercancía transportada mientras se encuentran recorriendo la ruta entre el origen y el destino de entrega.

La solución tecnológica convencional para enfrentar este problema, suele ser la instalación de un sistema de localización GPS, incluso con funciones adicionales, tales como facilidades de paro de motor y trabado de puertas, todo esto respaldado con un servicio de monitoreo continuo y dedicado durante todo el tiempo de recorrido en ruta, entre el origen y el destino.

Esta solución permite saber en dónde se encuentra el transporte en todo momento, y hasta cierto punto detectar si algo le ocurre, en cuyo caso se podrá activar algún protocolo de reacción para proporcionarle asistencia. Pero ello SI el dispositivo está a bordo y funciona correctamente, y SI el transporte se encuentra en una zona con comunicación disponible, y SI se dispone de un recurso de apoyo lo suficientemente cercano.

Como complemento a esta solución tecnológica se puede establecer un mecanismo de apoyo, basado en un protocolo de coordinación con los destacamentos de seguridad pública, así como un registro de puntos de control a lo largo de la ruta (gasolineras, restaurantes, etc.), todo ello bajo un esquema de tipo control de tráfico aéreo, con una comunicación constante hacia un centro de monitoreo.

La delincuencia no solo es creativa, sino que asume la iniciativa, porque pretende hacer su negocio. Y para ello buscará los puntos débiles en donde golpear, tales como zonas obscuras para la comunicación, sitios alejados de los destacamentos de seguridad pública, incluso aplicando alguna forma de distracción para éstos. En suma, busca crear las condiciones que le favorecen, como lo recuerda el dicho la ocasión hace al ladrón.

Para estos efectos se presenta una perspectiva adversa, y es que las soluciones de fuerza siempre encontrarán respuestas de fuerza, con la posibilidad de caer en una escalada que regularmente será favorable a la delincuencia, porque ésta carece de escrúpulos, y asume los niveles de riesgo que considere necesarios, en términos de costos y violencia, en función de lo valioso que considere a lo que quiere sustraer.

Así, si un transporte se protege con un custodio, la delincuencia atacará con cinco, y si se protege con diez, se entiende que es lo suficientemente valioso como para que la delincuencia ataque con veinte o treinta, siempre buscando contar con una superioridad abrumadora. Y algo similar ocurre con las soluciones tecnológicas, para lo cual invertirán lo necesario a fin de anular o contrarrestar su funcionalidad (bloqueadores de celulares, técnicos especialistas, etc.).

Por ello, lo conveniente es recurrir a una solución de ingenio, en la línea de logística, enfocado no tanto a confrontar a la delincuencia, sino a dificultarle su trabajo, a fin de que decidan dirigir su atención y esfuerzo a otros blancos más fáciles. Y esta solución podría consistir en algo tan simple como retirar un componente de los artículos transportados que los haga inutilizables, y de preferencia difíciles de transportar.

Como ejemplos de ello, podemos mencionar algunas tácticas aplicables a diversos tipos de mercancías como los siguientes:

  • Si lo que se transporta son vehículos, se les podría retirar un neumático o el asiento del conductor, o la computadora a cada vehículo. Con ello, a la dificultad del propio operativo de sustracción se añade el problema de tener que llevar y montar las piezas faltantes, para poder rodar los vehículos o bien pasarlos a otro transporte, además de adivinar que pieza es la que necesitan.
  • Si lo que se transportan son aparatos electrodomésticos se les podría retirar, por ejemplo, el temporizador a las lavadoras, o el filtro o la compresora a los refrigeradores, o las aspas a las licuadoras, etc., de tal suerte que eventualmente necesitarán adquirir las piezas faltantes para poder comercializarlas.
  • Si lo que se transporta son prendas de vestir, dentro del volumen de prendas se podría incluir de manera aleatoria algunas marcadas a manera de indicadores, bajo un esquema del tipo de sorteos, en que se ofrezca un premio a quien reporte el indicador, con lo cual se identificarán los puntos de comercialización de la mercancía robada.

Y así se podría continuar sucesivamente, variando en cada ocasión el componente retirado, el cual debe de poder ser reinstalado sin dificultad dentro de las condiciones de garantía de fábrica. Asimismo se podrían transportar los componentes retirados por un medio distinto, y de preferencia hacer el envío una vez que el transporte principal ha llegado al destino.

Sin descartar la adopción de mejores prácticas por la delincuencia con las que pudiera resolver este problema, el delincuente suele preferir blancos que pueda atacar con el menor esfuerzo posible, y los menores riesgos de dejar huella. Lo cual sería muy difícil si tuviera que conseguir, de alguna manera, grandes cantidades de un componente ya marcado por el robo de un lote de mercancía con ese faltante en particular.

Ciertamente este tipo de medidas representan un impacto de costo, por lo cual en la mente del propietario de la mercancía se debe plantear una pregunta: ¿Cuánto vale lo que quiero proteger? ¿Cuánto cuesta protegerlo? Considerando como valor no el costo del bien, sino el costo de tenerlo o no tenerlo para propósitos de conservar una posición en un contexto de negocio muy competitivo.

Podemos concluir estableciendo que las soluciones de tecnología proporcionan los elementos de referencia para actuar con efectividad. Señalan dónde está el problema y cuándo ocurre, para que sea posible activar y dirigir a los recursos de asistencia. Pero son las tácticas de logística las que darán el tiempo para actuar, al dificultar al delincuente que cometa su fechoría.

En consecuencia se puede establecer que la combinación de recursos, tecnología y logística, es el esquema de solución que ofrece las mejores perspectivas de efectividad en el combate a la delincuencia, ya que al mismo tiempo ofrece el perfil más bajo de posibilidades, tanto de riesgo para personas y bienes, como de entrar en una escalada de costos, violencia y enfrentamientos.

El empresario, el propietario de los bienes, el transportista, no son profesionales de la seguridad, y por ello no están preparados ni facultados para enfrentar a la delincuencia. Siempre tendrán que acabar recurriendo a las corporaciones de seguridad pública, por lo regular insuficientes y deficientes. Los delincuentes si lo son, y no sólo están mejor preparados para la violencia, sino que tienen la voluntad y la intención de aplicarla.

Por ello, ante el particular se presentan dos alternativas: Esperar a que las corporaciones de seguridad pública sean capaces de protegerlo, cargando mientras tanto con los impactos a su patrimonio; o Hacer algo al respecto por sí mismo, dentro de sus posibilidades, para reducir los riesgos de ser víctima de la delincuencia. Lo que posiblemente represente la diferencia entre desaparecer o permanecer en el negocio.

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