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El uso de la tecnología en la Seguridad
Publicado en la revista Xtreme Secure, en la edición de Mayo - Junio de 2009

La tecnología es lo que ha permitido al ser humano no solo prevalecer sobre el medio, sino mejorar sus condiciones y calidad de vida más allá de lo que su propia naturaleza le podría haber proporcionado. Y este apoyo ha sido tan exitoso, que hoy día prácticamente todo lo que rodea a cualquier persona es alguna forma o producto de tecnología. La ropa, los alimentos, el lugar donde vive, la forma como se transporta, e incluso el entorno y sentido de sus acciones, todo está vinculado a la tecnología, situación que le ha creado una dependencia extrema.

Dependencia que le ha hecho creer que la tecnología es la varita mágica que resolverá todas sus necesidades y problemas, no solo sin hacer ningún esfuerzo, sino incluso con mejores resultados. De aquí la tendencia a buscar ante todo una solución de tecnología para cualquier necesidad, antes de considerar la alternativa de involucrar alguna forma de esfuerzo humano. El homo sapiens parece haber renunciado a su atributo sapiens, de independencia, y se ha convertido en un dependiente homo tecnologicus.

La cuestión es que cualquier forma de tecnología, aún la más sofisticada y compleja, no es mas que una herramienta que puede ayudar y facilitar que una persona atienda sus necesidades y resuelva ciertos problemas, pero que no los resuelve por sí misma. Ello, porque tanto las necesidades como los problemas contienen condiciones imprevistas y de incertidumbre, que solo se pueden resolver con discernimiento, atributo exclusivamente humano de decisión sobre imprevistos, lo que es contrario al sentido de diseño y configuración de una herramienta, que responden a condiciones y situaciones previstas, en ocasiones muy complejas, pero siempre previsibles.

La seguridad no escapa a esta dependencia tecnológica, ya que presenta una fuerte orientación hacia el uso de recursos tecnológicos como solución a toda necesidad y problema, como lo evidencia la proliferación de una gran diversidad de equipos, en especial los montos invertidos, en artilugios tales como firewalls para proteger redes de cómputo, sistemas de alarma y de video vigilancia para proteger instalaciones, y sistemas de localización remota satelital GPS para la protección de transportes y personas. Todo ello, obviamente promovido por los intereses de los vendedores, y en contraposición a los bajos sueldos en el medio, la pobre preparación del recurso humano, así como a la reticencia empresarial para pagar más por mejores servicios.

En este sentido se presentan un par de situaciones muy peculiares. El primero, que los problemas en el ámbito de la seguridad detentan un mayor contenido de condiciones imprevistas y de incertidumbre, que suelen desbordar las capacidades de cualquier artilugio tecnológico. Y el segundo, que cualquier componente o efecto tecnológico puede ser anulado por otro componente o efecto tecnológico, o incluso por una acción humana.

De esta manera, el mejor firewall puede ser evadido o anulado por alguien capacitado o autorizado a hacerlo, y el mejor sistema electrónico también puede ser evadido o anulado por alguien que lo conozca, o tenga alguna forma de control sobre el mismo. De hecho es conocido que el 80% de las rupturas de seguridad involucra alguna forma de participación desde el interior de las organizaciones afectadas, ya sea en forma voluntaria (filtraciones y sustracciones) o involuntaria (infidencias y descuidos).

En consecuencia, para propósitos de efectividad, lo conveniente es buscar soluciones basadas en una integración equilibrada hombre - máquina, que aprovechen los mejores atributos de cada uno, y reduzca el efecto de sus limitaciones, considerando al factor humano, como el elemento consciente de un sistema, que aporta la capacidad de respuesta ante lo imprevisible y la incertidumbre, bajo la premisa de que con buen personal, hasta el peor de los sistemas puede llegar a funcionar, pero con mal personal, incluso el mejor de los sistemas puede fracasar.

Bajo este enfoque, al instalar un firewall, es conveniente instrumentar algún mecanismo de vigilancia y supervisión sobre el personal, en especial aquel con facultades de acceso, tanto a la información sensible como a las herramientas de protección. De manera semejante, al instalar algún sistema electrónico, ya sea de alarmas o de video vigilancia o de localización remota satelital GPS, es conveniente ubicar personal presente en la instalación, como factor de intervención, así como un apoyo de monitoreo con personal capacitado, como factor de respaldo a la capacidad tecnológica de detección.

En suma, la selección de una solución, cualquier tipo de solución, debe valorarse bajo especificaciones derivadas de necesidades reales. Esto es, adquirir lo que se necesita, lo que corresponde a un enfoque de cliente, y equivale a seleccionar la opción que cubra lo más de lo que se carece, y no lo que se ofrece, lo cual corresponde a un enfoque de vendedor, y equivaldría a adquirir primero una opción y después buscar la manera de adaptarla a las necesidades, o peor aún, ajustar las necesidades a la solución adquirida.

La tecnología puede ayudar a hacer las cosas, pero sólo el hombre es capaz, a final de cuentas de hacer las cosas, usando su discernimiento y su creatividad para realizar no lo ordinario, sino lo extraordinario. Recordando las palabras de Green Howard, una máquina puede hacer el trabajo de 50 hombres corrientes, pero no existe ninguna máquina que pueda hacer de un hombre extraordinario.

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