Las nuevas perspectivas para la videovigilancia con la convergencia tecnológica IP + PLC
Publicado en la revista Seguridad en América, en la edición de Marzo - Abril de 2011

Los avances técnicos que ofrecen una mayor versatilidad, sofisticación y calidad funcional en los sistemas de video vigilancia han impulsado su proliferación como herramientas e instrumentos de apoyo para las tareas de seguridad. Sin embargo debido a la predominancia de la modalidad analógica, aun subsisten algunas cuestiones que acotan dicha proliferación, entre las que destacan los problemas de compatibilidad que dificultan la interconectividad entre productos de diferentes fabricantes, y el aspecto de costo en las plataformas para la interconexión de sus componentes funcionales, esto es las cámaras, los monitores, y los equipos de grabación.

El problema de compatibilidad se deriva de la insuficiencia de los estándares en la industria para homologar la configuración de componentes, lo que favorece el desarrollo de tecnología propietaria por parte de los fabricantes, que les facilita la manufactura de componentes y les otorga beneficios financieros por las ventajas competitivas derivadas de las condiciones de exclusividad impuestas en los nichos de mercado en que ha penetrado, al no permitir que productos de otros fabricantes puedan integrarse a sus plataformas. Un matrimonio forzado, que con el tiempo se vuelve más difícil de deshacer, por la cada vez mayor dependencia del fabricante.

En cuanto a la plataforma de interconexión, la cuestión de fondo es que forzosamente se requiere de un enlace físico entre cámaras y grabadores o directamente a monitores, de tal manera que se trata de un problema de costos por partida doble, tanto lo que corresponde al tendido del cableado, como lo que se refiere a las limitaciones de alcance que dependen del tipo de cableado. Para lo cual se puede considerar desde cableado de bajo costo y gran alcance, como el tipo telefónico, pero vulnerable a perturbaciones electromagnéticas y daños físicos, o bien cableado de alto costo y menor alcance pero mayor resistencia mecánica, como el coaxial o incluso la fibra óptica.

El entorno de aplicación en que estas cuestiones proyectan su mayor impacto son las instalaciones de grandes dimensiones, complejidad estructural y/o diversidad funcional, como es el caso de las naves y plantas industriales, en donde por un lado se requiere de un gran número de componentes en el sistema de video vigilancia, principalmente cámaras, en ocasiones incluso con cierta diversidad de modalidades funcionales que no siempre están disponibles con un solo fabricante; y por otro lado se requiere de tal cantidad de líneas de cableado que el costo de esta plataforma de interconexión puede llegar a ser mayor que el de los componentes activos del sistema de video vigilancia.

Los avances e innovaciones de la tecnología digital han abierto nuevas opciones de solución a ambos problemas de conectividad y de infraestructura con el desarrollo de recursos como los equipos de grabación digital (DVR, Digital Video Recorders) que integran facilidades de conectividad IP, lo que permite el enlace desde y hacia plataformas analógicas a través de redes digitales de datos, pero sobre todo por las cámaras IP que se pueden enlazar directamente a las redes de datos, las cuales aunque no constituyen una respuesta para todas las necesidades, si aportan algunas ventajas sobre las soluciones analógicas, como las siguientes:

  • Reducción de costos de cableado, al utilizar la infraestructura de red de datos, beneficiándose fundamentalmente de las facilidades de la arquitectura de red y de las propiedades del tipo de cable.
  • Crecimiento e integración gradual, al facilitar la adición de nuevos componentes y aplicaciones a través de una estructura de red de datos, homologadas bajo las normas y estándares de las tecnologías de la información.
  • Mayor capacidad de almacenamiento, transferencia y reproducción de información, al posibilitar el uso de los recursos de almacenamiento masivo, así como de los medios de transmisión y replicación conservando la fidelidad y calidad, propios de los sistemas de tecnologías de la información.
  • Robustez y recuperación contra fallas, aprovechando las facilidades y posibilidades de redundancia de componentes y respaldo de datos, típicos de las plataformas de tecnologías de la información.
  • Adaptación a los avances y las innovaciones tecnológicas, aprovechando su sustentación en las normas de las tecnologías de la información, que establecen bases de compatibilidad entre la tecnología presente y los futuros desarrollos.

De tal suerte que se puede describir a la gran aportación de la tecnología digital con una palabra, convergencia, ya que no solo facilita la integración multimodal de componentes analógicos con digitales, sino incluso una integración multifuncional al posibilitar la combinación de la video vigilancia con otro tipo de aplicaciones como las alarmas, el control de acceso y la detección de incendios. Lo que en términos generales se puede materializar en un mayor potencial de versatilidad y efectividad funcional, así como de redituabilidad en términos de costo / beneficio, y que amplía las capacidades de vigilancia en el contexto de las tareas de seguridad.

Sin embargo, aun con estos avances e innovaciones de la tecnología digital subsiste un problema de orden práctico que se refiere a la necesidad logística de proporcionar la infraestructura física de interconexión así como para el suministro de energía para los componentes del sistema. Lo cual puede ser muy costoso para aquellos ubicados en sitios distantes dentro del entorno de vigilancia, y complicarse aun más en este sentido de costo si surgen necesidades para la reubicación de estos componentes. Y si bien se puede recurrir a la tecnología inalámbrica, con todas sus limitaciones, para resolver el problema de la interconexión, aun queda la cuestión del suministro de energía.

Considerando que al menos la existencia y presencia física de una infraestructura para el suministro de energía es inevitable y con base en la tecnología digital, se presentan dos opciones: establecer una doble infraestructura física, una para las funciones de interconexión, ya sea por medio de líneas alámbricas o a través de puntos de acceso inalámbrico o WAP por sus siglas en inglés (Wireless Access Point), y otra para el suministro de energía, o bien instrumentar y aprovechar solo ésta última para ambos cometidos, lo cual es posible utilizando la tecnología de comunicaciones por las líneas eléctricas o PLC por sus siglas en inglés (Power Line Communications).

La tecnología PLC es parte de la oleada de desarrollos e innovaciones como la tecnología ADSL, que en las últimas dos décadas han impulsado la proliferación de aplicaciones basadas en plataformas de Internet o IP poniéndola al alcance de prácticamente cualquier hogar y oficina, mediante el aprovechamiento de las dos redes de mayor cobertura, la eléctrica y la telefónica, mas allá de sus fines primarios. Y aunque el auge de estas tecnologías se ha intensificado en los últimos 20 años, al menos el origen de la tecnología PLC se remonta a la década de los años veinte del siglo XX, cuando se emitieron las primeras patentes en los Estados Unidos.

La gran aportación de la tecnología PLC, es que permite aprovechar la red de mayor cobertura existente, la red eléctrica, tanto de alta tensión para fines de teleoperación y telecontrol, como de baja tensión para aplicaciones de red de datos, ya que es más probable encontrar un contacto eléctrico, incluso en las regiones más aisladas y alejadas, que una línea telefónica. Y ello, operando a velocidades superiores a los 14 Mbps, con las ventajas propias de una red alámbrica en cuanto a menor afectación por interferencias y distorsiones, merced a los avances tecnológicos en los componentes electrónicos, y en condiciones comerciales muy competitivas.

La factibilidad técnica y la viabilidad comercial de la tecnología PLC ya es una realidad probada en campo en nuestro País, en el ámbito de las aplicaciones informáticas de redes de cómputo. Y por lo mismo es inmediata la posibilidad de su aplicación a los sistemas de video vigilancia merced a la integración de plataformas IP, aportando la gran ventaja de usar la infraestructura de una sola red, la inevitable e indispensable del suministro eléctrico, previamente existente o no, lo cual representa un beneficio de costos evidente para instalaciones de grandes dimensiones, o con necesidades de reubicaciones frecuentes, o bien para usuarios que ocupan sedes que no son de su propiedad.

Considerando que las prestaciones de los adaptadores PLC son semejantes a los del cableado coaxial, y que su costo promedio se ubica en el rango de los 50 a 60 dólares por unidad, esta tecnología se puede convertir en una opción financieramente atractiva para instalaciones que requieran tendidos de cableado superiores a los 20 o 25 metros, o que necesiten reubicaciones frecuentes de las cámaras (para evitar el tendido de nuevo cableado), o que presenten condiciones ambientales que induzcan efectos de perturbación para las soluciones inalámbricas. Por ello, si bien esta tecnología representa una buena opción, no constituye panacea para todos los casos, por ahora.

Con esta alternativa que ofrece la convergencia tecnológica de IP con PLC se abre la posibilidad para los sistemas de video vigilancia de poder conectar y reconectar de inmediato y sin necesidad de ningún otro esfuerzo o costo de instalación especial, en cualquier contacto de suministro eléctrico una cámara IP, o incluso una pequeña red analógica alrededor de un equipo DVR con conectividad IP, con una perspectiva de mayor efectividad funcional y de costo que una alternativa equivalente como podría ser una cámara IP inalámbrica. Alternativa que ya ha dejado de ser una ficción o visión futurística, para convertirse en una opción real, comprobada y disponible.

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