Seguridad pública, ¿hacia dónde?
Publicado en la revista Seguridad en América, en l edición de Julio - Agosto de 2012

La seguridad constituye un pilar fundamental para la existencia y subsistencia de la sociedad debido a su naturaleza de componente consustancial en su surgimiento, y representa un polo de interés social no solo prioritario sino critico por su repercusión en las expectativas de viabilidad y progreso social. Asimismo la expectativa social en esta materia, consiste en la conservación de un clima de orden y tranquilidad que permita la continuidad de los procesos que construyen la prosperidad social. Por ello, en su modalidad de seguridad pública, el grado de éxito alcanzado y percibido como tal por la comunidad determina las perspectivas de gobernabilidad en su contexto, ya que propicia la confianza y credibilidad pública de sus instituciones.

En materia de seguridad en México se presenta una gran crisis doctrinal, ya que el conocimiento de los especialistas, sus fundamentos teóricos, sus procedimientos, prácticas, supuestos y creencias han sido rebasadas, y las formas de solución tradicionales, antaño efectivas, parecen haber perdido su eficacia ante las nuevas formas en que actúa la delincuencia, con un sentido de negocio, modernizando sus formas de operar, incorporando tecnología y montándose en la ola de la globalización. La consecuencia más visible e impactante de esta crisis es la generación de un clima de inseguridad en cuyo contexto las corporaciones parecen ser incapaces para enfrentar con efectividad a las amenazas que se presentan, ya sean provocadas por la delincuencia o causadas por la naturaleza. Lo cual deteriora la confianza y credibilidad social en los liderazgos institucionales, y por ende las perspectivas de gobernabilidad comunitaria.

Por ello, se ha planteado la necesidad de efectuar una revaloración de los esquemas de operación utilizados hasta ahora por las instituciones, y aplicarles las adecuaciones necesarias para mejorar sus capacidades funcionales de tal manera que puedan enfrentar con mayor éxito a las nuevas formas de operación de la delincuencia. Para estos efectos el enfoque más adecuado es el utilizado con mayor frecuencia para la mejora en cualquier tipo de organización, y que consiste en tomar al recurso humano como base bajo el principio de que con mal personal hasta el mejor de los sistemas puede fracasar, pero con buen personal hasta el peor de los sistemas puede funcionar, con los siguientes criterios de conformación:

  • PERSONAL, como factor de EFICACIA (Hacer lo que se debe hacer).
  • EQUIPAMIENTO como factor de EFICIENCIA (Hacer lo que se debe hacer de la mejor manera posible).
  • LOGISTICA como factor de EXCELENCIA (Hacer lo que se debe hacer de la mejor manera posible y con resultados de Calidad).

Por su parte, en las adecuaciones de los esquemas de operación es conveniente asegurar un equilibrio entre los dos atributos que configuran los patrones del comportamiento humano: aptitud, esto es la capacidad de hacer y que ha sido tradicionalmente atendida a través de los programas de profesionalización y equipamiento; y actitud, esto es la voluntad o disposición anímica para hacer algo, que en el caso de la seguridad implica la naturaleza inherente de riesgo crítico personal.

Los programas desarrollados e implementados para la mejora de las corporaciones de seguridad pública en nuestro País se han orientado a la preparación del recurso humano pero enfatizando predominantemente el atributo de aptitud. Además la duración de los procesos de implementación es muy prolongada de tal manera que los resultados alcanzados, si bien representan avances, no han respondido a las expectativas de la sociedad, lo que ha repercutido no solo en las condiciones de gobernabilidad, sino en las perspectivas de viabilidad social.

Estudios realizados en los últimos años por diversas instituciones, organizaciones sociales y las propias corporaciones públicas muestran un cuadro de deficiencias en la capacidad operativa e insuficiencias en la cobertura de servicio en el personal de las corporaciones de seguridad pública. Un estudio elaborado por Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC) en 2010 señalaba que a 15 años de haberse planteado la profesionalización de las corporaciones policiacas, aún subsistían problemas como la pauperización, elevados índices de rotación, deficiente capacitación y problemas de salud en 60% del personal. Entre sus planteamientos destacaba que ser policía en México significa tener un empleo mal pagado, de alto riesgo y con un estigma social muy negativo; por lo que se ha convertido en una actividad secundaria que se deja en cuanto surge una mejor opción. Asimismo que este panorama es consecuencia de la respuesta cuantitativa que se dio al requerimiento de profesionalización policial, porque se incrementaron los recursos y el personal sin resolver los problemas de fondo.

Los programas actuales de formación profesional y reestructura organizacional de las corporaciones policiacas reconocen esta situación y parecen orientarse en la dirección adecuada para resolver estas problemáticas a través de la implementación de un nuevo modelo policial basado en competencias y bajo un esquema de mandos unificados. Sin embargo los avances alcanzados hasta ahora son percibidos como insuficientes por la sociedad por diversas cuestiones entre las que se pueden destacar lo prolongado de los procesos y las deficiencias de coordinación entre los diferentes niveles de gobierno producto de discrepancias de toda índole, políticas principalmente. En el informe presentado por el Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública el pasado mes de noviembre de 2011 en la primera sesión extraordinaria del Consejo Nacional de Seguridad Pública, se dieron a conocer algunos datos que reconocen esta situación, ya que:

  • De los poco menos de 500 mil elementos de las corporaciones estatales y municipales, un ámbito no controlable a nivel federal pero que constituyen el recurso más numeroso y cercano a la población, apenas se habían evaluado aproximadamente el 17%, poco mas de 79 mil elementos, de los cuales alrededor de 24 mil no fueron aprobados.
  • En un ámbito controlable por el Gobierno Federal, la Secretaria de Seguridad Pública Federal y la Procuraduría General de la República, se tiene un mayor avance y con resultados muy positivos, pero sobre un volumen mucho menor de elementos, aproximadamente el 10% de las corporaciones estatales y municipales, y aun así no se ha concluido el proceso.
  • Con la meta de aplicar 22 mil 500 pruebas mensuales en 2012, tomaría al menos 18 meses para concluir la evaluación de los elementos que integran las corporaciones, suponiendo un cumplimiento riguroso de los programas establecidos para tal propósito.
  • Pero con las estimaciones de que el 30% de estos elementos no será apto, lo mismo que el 60% de los aspirantes de nuevo ingreso, se proyecta un panorama no mjy alentador para concluir el proceso con el mismo número de elementos actuales, pero cumpliendo con los requerimientos del nuevo modelo policial.

Lo cual provoca necesariamente dudas acerca de la idoneidad tanto de las soluciones adoptadas, como de sus mecanismos de aplicación y los responsables de los procesos de implementación. El gran problema es que estas certificaciones determinan el acceso a los diversos fondos de apoyo para la modernización de las corporaciones de seguridad pública como el Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública (FASP) o el Subsidio para la Seguridad Pública en los Municipios (SUBSEMUN).

El efecto global de esta situación es que la sociedad percibe a las instituciones no solo como incapaces de proteger a la sociedad, sino totalmente superadas por la delincuencia y en ocasiones rebasadas por las circunstancias de los desastres naturales. Percepción que en muchos casos vinculados a hechos criminales responde a la realidad, y que incluso se magnifica de manera distorsionada ante la falta de logros en el corto plazo entendidos como tales por la población civil, la adopción de medidas que parecen producto de la desesperación, como el uso de las fuerzas armadas o la aparente contratación improvisada de empresas privadas para acelerar los procesos de certificación, y las manifestaciones de descontento decantadas y sobre todo matizadas por movimientos y organizaciones civiles. Todo ello con las obvias repercusiones en las perspectivas de gobernabilidad

La estructura de los procesos actuales y los avances alcanzados en estas condiciones proyectan un escenario muy poco alentador para el éxito esperado por la sociedad en el corto plazo, aunque su alcance es más hacia el mediano y largo plazo, con el agravante de que la falta de inmediatez en dichos logros repercute en deterioro del tejido social y en consecuencia en las perspectivas para la gobernabilidad y la prosperidad social. Por ello es conveniente explorar alternativas adicionales o incluso con un enfoque innovador para que se enriquezcan estos procesos a fin de abrir posibilidades de logro en el corto plazo, aun cuando sea con un carácter provisional, pero que aminore los efectos adversos en lo inmediato y de la oportunidad para alcanzar los objetivos definitivos a mediano y largo plazo.

El objetivo fundamental para el proceso de mejora de una corporación de seguridad pública es que adquiera y conserve una Capacidad de Respuesta Efectiva, Exitosa y Reconocida (CREER) para enfrentar y resolver toda clase de riesgos y amenazas que puedan ocurrir en su comunidad, y asegurar la preservación de un clima de orden y tranquilidad en el que la población no solo esté segura sino que se sienta segura, de tal suerte que se favorezca y facilite la prosperidad comunitaria a través de la continuidad de los procesos sociales. Y el resultado esperado de este proceso, que se puede describir como de Transformación y Adecuación Organizacional (TAO), será llevar a la corporación de una condición actual de DEFICIENCIA e INSUFICIENCIA, a una condición deseada de COMPETENCIA y SUFICIENCIA, capaz de responder a las expectativas ciudadanas.

Para este propósito se proyectan las siguientes vertientes de objetivos y metas:

  • Una vertiente con metas de corto plazo, enfocada a la regularización y homologación de las competencias de los elementos actuales, para mantener el servicio con mejores niveles de efectividad mientras se concluye la implementación de los nuevos modelos policiales.
  • Una vertiente con metas a mediano y largo plazo dedicada a la aplicación de los programas institucionales para la profesionalización de los elementos de la corporación, actuales y de nuevo ingreso, y que alcancen el perfil de acreditaciones requeridas por el Sistema Nacional de Seguridad Pública.
  • Una vertiente permanente de mejora de las condiciones de vida del personal, con programas de protección social, y de mejora de los ingresos familiares y la calidad de vida, que atiendan el atributo de ACTITUD, fortaleciendo el aspecto anímico de los elementos y reduciendo su vulnerabilidad a las prácticas de corrupción y la infiltración de la delincuencia organizada.
  • Una vertiente permanente de participación ciudadana a través de programas enfocados a formar redes ciudadanas vinculadas a las instancias institucionales, a fin de apoyar la solución del problema de INSUFICIENCIA, además de reducir la presión social sobre las corporaciones de seguridad pública y por extensión sobre las instancias institucionales.

Asimismo se proyecta una plataforma de programas con un esquema de contenido y cobertura, no limitativo y excluyente, sino susceptible de integrarse con o integrar a los procesos oficiales:

El atributo diferencial critico para este proceso es el enfoque de negocio, que se orienta al logro de resultados, aplicando principios de satisfacción de los usuarios, mejora continua y competitividad, en este caso para obtener beneficios de carácter social, y enfrentando con restricciones a un competidor que actúa sin restricciones ni limitaciones, ya sea la delincuencia o la naturaleza. La base es una práctica típica de este enfoque que privilegia el desarrollo del factor humano con políticas que fortalecen y equilibran los atributos de aptitud y actitud, para desarrollar personal capaz de hacer el trabajo con efectividad, y dispuesto a hacerlo con máxima dedicación, que resulta a su vez una máxima efectividad.

Los beneficios esperados de un proceso de este tipo, contempla lo siguiente como lo de mayor relevancia:

  • Mantener la continuidad de los servicios actuales, con mejoras graduales de efectividad en el corto plazo que la población perciba como resultados del proceso global para conseguir posiciones favorables en la credibilidad y confianza social en las corporaciones y por extensión en las instancias institucionales.
  • Aminorar el problema de insuficiencia al involucrar a la población en labores auxiliares de vigilancia para detectar el surgimiento de amenazas de toda clase, y de asistencia en contingencias civiles, como emergencias médicas, fenómenos naturales y accidentes.
  • Abrir espacios de oportunidad para el desarrollo de los procesos proyectados a mediano y largo plazo y orientados a eliminar las deficiencias y fortalecer las competencias, al reducir la presión social por resultados de corto plazo a través de la mejora en los esquemas de servicio actuales y la integración de la población civil en la operación de los mismos.
  • Reducir la vulnerabilidad a las ofertas de colusión con la corrupción mediante el suministro de suficientes apoyos para asegurar la satisfacción total de las necesidades y la apertura de oportunidades para las aspiraciones personales, considerando la naturaleza inherente de riesgo individual para el personal operativo en el ámbito de la seguridad.
  • Mantener la capacidad de la corporación convenientemente competitiva para enfrentar con posibilidades razonables de éxito el surgimiento de toda clase de amenazas contra la comunidad, ya sean preexistentes, renovadas o de nuevo cuño.

En el ámbito de la seguridad los nuevos tiempos nos enfrentan a nuevos riesgos y amenazas, que a su vez plantean nuevos retos para la sociedad y sus instituciones, ya que demandan nuevas formas de respuesta, o tal vez la puesta al día de algunas viejas formas. Partiendo del principio de que para resolver un problema el primer paso es aceptar que hay un problema, ante la evidencia incontestable de que los procesos actuales presentan un problema de insuficiencia de logros, el primer paso es aceptar que hay un problema y que presenta un nuevo reto. Y ante los nuevos retos, en especial cuando son versiones renovados de los anteriores o de plano inéditos, es imprescindible atreverse a pensar y actuar diferente, porque en palabras de Sir Francis Bacon,

El que no aplique nuevos remedios debe esperar nuevos males, Porque el tiempo es el máximo innovador.

Corporación Euro Americana de Seguridad México, 2013 © Todos los Derechos Reservados