Custodia de Transportes
Publicado en la edición Noviembre - Diciembre de 2013 de la Revista Seguridad en América

Ante una perspectiva entre evolución o extinción

La imagen del guardia armado a bordo de una diligencia, repeliendo con su rifle en la mano el ataque de bandoleros constituye posiblemente una de las imágenes más icónicas de los servicios de seguridad. Por ello, la custodia de transportes representa una de las formas históricas de estos servicios, en este caso dedicados a enfrentar las amenazas contra el negocio del transporte que constituye el pilar para los procesos de abastecimiento que sustentan la factibilidad y viabilidad existencial de toda sociedad. Y como cualquier otra actividad social, los involucrados en este ámbito se enfrentan inevitablemente a la decisión de incorporar los avances que surgen en tecnología y prácticas de negocio, o ignorarlos y eventualmente sucumbir ante los adversarios que si los incorporen. Una perspectiva entre evolución o extinción.

Los servicios de custodia de transportes se configuran como un instrumento de protección para evitar cualquier riesgo que pueda interrumpir o interferir con la continuidad de los imprescindibles procesos de abastecimiento, específicamente en las operaciones de acarreo de bienes, para lo cual se pueden adoptar los siguientes formatos de despliegue:

  • Despliegue virtual, mediante el uso de recursos tecnológicos a bordo del vehículo objetivo, como los dispositivos de geolocalización GPS, o mecanismos de control ubicados a lo largo de la ruta de recorrido.
  • Despliegue presencial, mediante la ubicación de personal in situ, que puede ir a bordo del vehículo objetivo, o bien en un vehículo escolta, y que también puede ir armado o desarmado.

Las posibilidades para la aplicación de las previsiones de seguridad destinadas a enfrentar las amenazas en el camino con estos formatos de despliegue se pueden estructurar en los siguientes términos:

De tal suerte que las perspectivas de efectividad para enfrentar las dos primeras modalidades de amenazas, las averías y los accidentes, y hasta cierto grado la modalidad de agresiones, se pueden proyectar en las siguientes condiciones:

  • Con el despliegue virtual se depende casi totalmente de la autogestión por parte del transportista en los aspectos preventivos, y predominantemente en los aspectos reactivos, ya que no hay manera de constatar lo que ocurre en realidad a menos que se desplieguen recursos auxiliares enlazados a los dispositivos de geolocalización, por ejemplo de video para visualización y de audio para escucha desde la central de monitoreo. Y aún así, hay dependencia total en la autogestión del transportista para la adopción de medidas correctivas.
  • Con el despliegue presencial se dispone de un medio independiente para constatar lo que ocurre en realidad en todos los aspectos, preventivos y reactivos, y actuar en consecuencia, pero acotado por el perfil de facultades otorgadas en este sentido, según le permitan sólo reportar las situaciones de contingencia, o bien recomendar o imponer indicaciones al operador del transporte. Pero al menos se dispone de potencial teóricamente controlable e independiente para imponer medidas correctivas en un caso crítico extremo.

Para el contexto particular de la modalidad de las agresiones el aspecto más relevante es su naturaleza intencional e imprevisible que reduce en gran medida las posibilidades para evitar estas amenazas, y las limita a tratar de dificultar los intentos o al menos reaccionar con oportunidad ante su ocurrencia. En este sentido, con despliegue virtual solo es posible hacer algo SI se recibe alguna forma de un alertamiento y SI se dispone de algún recurso de intervención, como un mecanismo de paro de motor. Por su parte, con despliegue presencial, los elementos desarmados son inútiles ante agresores armados, y la presencia de elementos armados son un indicador claro de bienes de un valor tan atractivo que motive el montaje de un operativo abrumador sobre estos elementos.

En síntesis, con el formato de despliegue virtual la custodia de transportes opera como un instrumento de control pasivo, y solo por excepción y bajo ciertas condiciones puede desarrollar alguna operación activa, como el paro de motor. Por su parte, con el formato de despliegue presencial la custodia de transportes opera como un instrumento de control activo, solo limitado por el perfil de facultades otorgado al personal de custodia. Asimismo, con personal desarmado se opera como un instrumento de protección respecto al medio y al operador del vehículo, mientras que con personal armado se amplía su capacidad de protección, hasta cierto punto, contra posibles agresores.

Por ello, al elegir un formato para la custodia de transportes es fundamental el no perder de vista las perspectivas de efectividad proyectadas por cada alternativa, pero más importante la realidad de las condiciones de operación en que se ha de aplicar a fin de no crear falsas expectativas respecto a los posibles resultados, en particular frente a la modalidad de agresiones, cuya atención requiere la aplicación de otros recursos más especializados, como las técnicas y tácticas de evasión en ruta.

Para estos efectos, un aspecto crítico comprende la identificación y dimensionamiento de las fortalezas y debilidades que determinan la capacidad efectiva de cada alternativa, por ejemplo y a título ilustrativo se tiene que el despliegue virtual a través de recursos de tecnología como los sistemas de geolocalización, tienen la gran ventaja de la resistencia y objetividad funcional típicas de una máquina, pero la desventaja de sus limitaciones innatas de diseño y programación, así como la dependencia de los canales de comunicación. Por su parte, el despliegue presencial a través de custodios a bordo del mismo transporte o en otro vehículo acompañante, independientemente de que vayan armados o no, tienen la gran ventaja de una capacidad de respuesta ante condiciones imprevistas y la certidumbre que da la visualización directa de los hechos, pero la desventaja de la vulnerabilidad de su exposición ante un número abrumador de agresores, por lo regular armados.

En este sentido se puede proyectar como un avance relevante para las prácticas de negocio en los servicios de custodia de transporte a la integración de ambas formas de despliegue, combinando sus fortalezas y ventajas, y procurado cubrirse mutuamente en sus debilidades y desventajas. Así el despliegue de recursos tecnológicos puede complementar y reforzar la capacidad operativa del despliegue presencial, e incluso, en ciertas condiciones podría llegar a reemplazarlo, como es el caso del formato de elementos desarmados con conductores aceptablemente disciplinados a los ordenamientos de desempeño preestablecidos, y esquemas de monitoreo activo de los mecanismos de geolocalización.

La custodia de transportes constituye un instrumento del dominio e interés particular, dedicado a la protección de bienes e intereses de propiedad privada y no al combate de la delincuencia. Por ello debe privilegiar el enfoque de protección, orientado a evitar los riesgos con medidas de sentido preventivo-evasivo que preserven la integridad y control de propiedad de los bienes, porque para efectos de la continuidad de negocio, propósito básico del uso de este instrumento, lo que se pretende es obtener rentabilidad por la comercialización de los bienes, no la recuperación patrimonial a través del cobro de seguros por la pérdida de los bienes.

Para este propósito la cuestión no es si se debe o no incorporar avances e innovaciones a la plataforma de recursos de apoyo y prácticas de negocio en los servicios de custodia de transportes, sino buscar la mejor manera de hacerlo para responder a las exigencias y los retos de los nuevos tiempos. Aceptar y enfrentar la disyuntiva entre adaptarse y evolucionar para subsistir y prevalecer, o correr el riesgo de extinguirse como los otrora aparentemente poderosos dinosaurios que sucumbieron por no haberse adaptado a los inexorables e inevitables cambios, a diferencia de lo que si lograron otras especies supuestamente más débiles, pero que eventualmente llegaron a prevalecer.

El que no aplique nuevos remedios debe esperar nuevos males.
Porque el tiempo es el máximo innovador.

Sir Francis Bacon

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