Panorama y Perspectiva para la Profesionalización en Seguridad Privada
Publicada en la Edición Enero-Marzo de 2014 de la Revista Xtreme Secure y en la Edición Marzo Abril de 2014 de la Revista Seguridad en América

Con buen personal, hasta con el peor de los sistemas se puede tener éxito.
Con mal personal, hasta con el mejor de los sistemas se puede fracasar.


La profesionalización constituye un factor crucial para proyectar las posibilidades de mejora en cualquier ámbito de negocios en virtud de que se orienta al fortalecimiento de su recurso de eficacia y que por ende es indispensable para cualquier organización, el capital humano. Para estos efectos se tiene que los procesos de profesionalización se enfocan al desarrollo de competencias, que básicamente comprenden el conocimiento (saber), las destrezas y habilidades (saber hacer) y los criterios para la toma de decisiones (saber qué hacer), a través de programas que se pueden estructurar en diferentes niveles de adiestramiento, capacitación y/o formación, en los cuales se contemplan una gran diversidad de esquemas de estructura y contenido, dependiendo del perfil que se pretende alcanzar.

En virtud de su naturaleza como auxiliar de la seguridad pública, según se establece en el Artículo 151 de la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la estructura y contenido de los procesos de profesionalización para la seguridad privada están reguladas por las instancias institucionales, tanto federal como estatales. En este contexto se tiene que en las regulaciones actuales se establecen 5 diferentes modelos:

  • Capacitación a través de institutos y academias estatales en 5 estados.
  • Capacitación abierta con respaldo de la STPS a nivel federal y en 2 estados.
  • Capacitación sin especificación pero sujeta a definición por las autoridades en 4 estados.
  • Capacitación sin especificación pero sujeta a valoración por las autoridades en 8 estados.
  • Capacitación sin ninguna especificación en 9 estados.

Asimismo se tiene que en la regulación de 3 estados no existe ninguna directiva para la capacitación, e incluso en un estado existen contradicciones en este tema dentro de su mismo instrumento regulatorio. Solo en la regulación de una entidad, el Distrito Federal, se especifican lineamientos de estructura y contenido para estos procesos.

Adicionalmente a nivel federal existe una situación de omisión y discrepancia simultáneas muy significativa en la última modificación de la Ley Federal de Seguridad Privada y su Reglamento, que se refiere básicamente a que en la Ley se incluyo una nueva modalidad referente a los sistemas de alarmas, pero se omitió a otras alternativas de seguridad electrónica de igual o mayor proliferación, como la videovigilancia y la geolocalización, y que a sugerencia de algunas organizaciones del sector si se incluyeron en el nuevo Reglamento, pero al mismo tiempo en éste último se omitió a los sistemas de alarmas, motivo original de la modificación a la Ley.

Por otra parte se tiene una oferta de programas y certificaciones de muy diversa índole por parte de entidades nacionales e internacionales, con perfiles de orientación, estructura y contenido que en general responden a su propia doctrina e intereses de negocio, los cuales no necesariamente coinciden y/o se alinean con los intereses institucionales de nuestro País. Oferta que suele ser promovida con enfoques mercadológicos y por lo mismo despiertan un fuerte interés por su indudable valor entre las empresas, pero que en última instancia las pueden enfrentar a una disyuntiva, entre cumplir con los requerimientos institucionales que son obligatorios, y recurrir a los comerciales que son opcionales, en la cual invariablemente prevalecerá el cumplimiento de los obligatorios.

La profesionalización para la seguridad privada en México, aún en el más básico e indispensable ámbito de los requisitos de ley, presenta lo que se podría describir como condiciones de confusión y dificultad para su cumplimiento, derivado de la diversidad y discrepancia entre estas regulaciones institucionales, cuya principal repercusión son mayores costos para la operación, tanto directos como indirectos, resultado éstos últimos de fenómenos como las prácticas de corrupción que encuentran sus espacios de oportunidad en la aplicación de atributos de discrecionalidad ante las imprecisiones, deficiencias y contradicciones en dichas regulaciones. Esta situación estimula la creatividad empresarial para reducir el costo de cumplimiento con estas regulaciones, con recursos que van desde la aplicación esquemas mínimos a costa de sacrificar efectividad y calidad en los procesos de capacitación y adiestramiento, hasta la simulación de los mismos mediante la elaboración interna o la compra externa de los comprobantes correspondientes. Situación que permea en todos los segmentos de empresas, desde las micro, pequeñas y medianas, que integran el 60% de las fuentes de empleo, hasta las de mayor dimensión y prestigio.

Por su parte, los programas y certificaciones de entidades privadas, tanto nacionales como internacionales, que ofrecen capacidades de valor agregado respecto a los requisitos obligatorios establecidos por las instancias institucionales, aunque detentan una posición de prestigio en particular entre asociaciones y empresas con encomiables intereses y propósitos de mejora y de calidad en los servicios, así como cierto nivel de solvencia económica que les permite financiar su costo, no tienen una gran penetración en el ámbito de estos servicios, precisamente por los aspectos de costo y desvinculación con los requisitos obligatorios.

En consecuencia se puede considerar que, en las condiciones actuales, se proyecta un escenario poco favorable para desarrollar los niveles de profesionalización idóneos que permitan sustentar la prestación de servicios de seguridad privada efectivos y de calidad. Un escenario en el que los buenos son la excepción cuando deberían ser la regla.

Por ello se estima conveniente considerar la imposición, desde las instancias institucionales y en ejercicio de sus atributos jurisdiccionales, de un ordenamiento claro de lineamientos para la profesionalización de la seguridad privada, que contemple facilidades para promover y propiciar su cumplimiento, así como mecanismos de control para verificar dicho cumplimiento, y sin olvidar un régimen de sanciones efectivas en caso de incumplimiento. Para lo cual se proponen de manera enunciativa más no limitativa, los siguientes aspectos a integrar en dichos lineamientos:

  1. Definir un marco de referencia unificado para la alineación, definición y especificación de los lineamientos para la profesionalización de la seguridad privada (la Imagen Objetivo de lo que se pretende lograr).
  2. Establecer la unificación nacional de las regulaciones institucionales para la profesionalización de la seguridad privada (los Requerimientos).
  3. Incluir especificaciones a nivel de Estructura y Contenido Temático en los requerimientos para la profesionalización de la seguridad privada. La actual regulación del Distrito Federal es una muy buena muestra a seguir en este aspecto.
  4. Contemplar la Cobertura de todas las modalidades de los servicios de seguridad privada, en los requerimientos de profesionalización.
  5. Proyectar soluciones de alineación para las opciones comerciales al marco de referencia unificado, contemplándolos como recursos complementarios a los requerimientos institucionales.

El objetivo proyectado para este reordenamiento es propiciar un escenario en el cual los buenos sean la regla y no la excepción, facilitando y abaratando el cumplimiento de las regulaciones por un lado, y en contraposición dificultando y encareciendo el incumplimiento. Todo ello sin perder de vista el aspecto del equilibrio costo-beneficio, cuestión fundamental por la naturaleza de negocio de los servicios de seguridad privada, y entendiendo que una disposición de esta naturaleza y relevancia social requiere de un esfuerzo de consenso institucional entre las instancias federal y estatales, acotada a su contexto pero similar a la exitosa experiencia del Pacto por México, en el que se concilien sus diferentes intereses y puntos de vista, pero que también considere la opinión de los prestadores de servicios de seguridad privada de todos los niveles, e incluso a los eventuales usuarios de dichos servicios, a través de las representaciones empresariales y las organizaciones de la sociedad civil.

Sin embargo se debe tener en cuenta que la profesionalización NO garantiza la efectividad ni la calidad en la prestación de los servicios de seguridad privada, ya que existen dos factores que pueden afectar dicha efectividad de manera adversa: la dualidad aptitud-actitud siempre presente en el factor humano, y el concepto de la disciplina del protegido. En donde la dualidad aptitud-actitud comprende los componentes de motivación para el factor humano, y se refieren a la capacidad para hacer en el primer caso, y la voluntad para hacer en el segundo caso; para lo cual la profesionalización atiende al primer componente, pero el segundo componente puede ser más determinante en virtud de la naturaleza intrínseca de riesgo en las tareas de seguridad.

Asimismo, el concepto de la disciplina del protegido se refiere al grado de colaboración de los objetivos de protección con las acciones del agente de protección, ya que de nada sirve que éste último tenga toda la capacidad y voluntad para desempeñarse con efectividad, si el objetivo de protección no está dispuesto a someterse a las disposiciones para su propia protección y salvaguarda. El mejor ejemplo exitoso a la fecha de ello, es la disciplina de quien hoy es considerado como segundo hombre más poderoso del mundo, según la revista Forbes, el Presidente de los Estados Unidos de América que en general se somete en sus actividades a los requerimientos del Servicio Secreto.

Las posibilidades de éxito para la seguridad están determinadas por una complementariedad recíproca entre la PREVENCIÓN, que corresponde a la efectividad de los recursos de protección, en este caso los elementos profesionalizados, y la AUTOPROTECCIÓN, que corresponde a la aplicación de dichos recursos de protección, en este caso los usuarios de los servicios de dichos elementos profesionalizados. No se debe perder de vista que la seguridad es un ámbito heterogéneo, cambiante de un día a otro, de un momento a otro. Por ello se debe estar preparado para enfrentar nuevas condiciones, creando nuevas soluciones. Los nuevos retos de los nuevos tiempos.

El que no aplique nuevos remedios debe esperar nuevos males
Porque el tiempo es el máximo innovador
Francis Bacon

Corporación Euro Americana de Seguridad México, 2013 © Todos los Derechos Reservados