Capacitación, factor crucial para el uso productivo de la tecnología
Publicado en le Edición Enero-Febrero 2014 de la Revista Seguridad en América

Las perspectivas de éxito para la subsistencia y prevalencia del ser humano ante las condiciones adversas e incluso hostiles del entorno en que habita están sustentadas en la efectividad de uso de la tecnología, recurso que la creatividad humana ha concebido para subsanar las carencias, deficiencias e insuficiencias de sus atributos físicos innatos. Efectividad que a su vez está determinada por la capacidad del propio ser humano para operar y orientar el aprovechamiento de los diversos instrumentos que ofrece la tecnología, lo cual es el resultado de alguna forma de proceso de aprendizaje, que constituye precisamente el sentido de la capacitación.

El empleo de la tecnología se configura como un modelo de operación sistémico hombre máquina, con el factor humano como el elemento consciente del sistema, responsable en última instancia de las acciones de discernimiento y decisión, en virtud de que solo el factor humano puede hacer frente y resolver situaciones imprevistas, mientras que las máquinas, por más sofisticadas que sean, jamás podrán ir más allá de las prestaciones contempladas en su diseño funcional. Para ello, el factor humano debe tener la capacidad necesaria y suficiente no solo para operar sino para explotar todas las posibilidades de los recursos de tecnología, la cual suele adquirirse a través de un proceso de aprendizaje, bajo la premisa de que con buen personal, hasta el peor de los sistemas puede tener éxito, pero con mal personal, hasta el mejor de los sistemas puede fracasar.

La necesidad de estos procesos de aprendizaje para el uso de los recursos de tecnología, es decir de capacitación, se deriva de que estos recursos son el resultado de una cadena de valor en la cual unos individuos con especialización técnica en la materia los fabrican, y otros en su mayoría diferentes de los anteriores los utilizan. De tal suerte que en la práctica la gran mayoría de los usuarios de inicio no posee ni necesita esa capacidad técnica especializada, pero si requiere de una capacidad mínima para el uso de dichos recursos. Para este propósito, se proyectan ciertos atributos para la configuración de estos procesos de capacitación, entre los que destacan el perfil temático, la modalidad de impartición, y el alcance de su cobertura.

El perfil temático de los procesos de capacitación se refiere a la estructura y contenido de los temas o materias abordados en los mismos, el cual debe ser concomitante con las características de los recursos a utilizar. Para estos efectos se contemplan dos vertientes mutuamente complementarias: la capacitación técnica y la capacitación táctica.

Capacitación Técnica.

Se enfoca al conocimiento y comprensión de la funcionalidad de los recursos, que comprende los aspectos de las condiciones de operación, las formas de manejo, y las posibilidades de falla; para lo cual se contemplan dos niveles de aprendizaje:

  • Nivel genérico, que se enfoca a los atributos comunes que caracterizan a una clase de recurso, y se orienta a desarrollar una visión de usuario con propósitos de valoración y elección. Ejemplos de estos atributos son: potencia y consumo de combustible de un motor, y sus efectos de velocidad y capacidad de carga o arrastre del vehículo; la potencia y el ancho de banda de un sistema de comunicaciones, y sus posibilidades de alcance y contenido para la transferencia de información; o la resolución, sensibilidad, alcance y movilidad de un sistema de videovigilancia y sus posibilidades en términos de cobertura. Para propósitos de efectividad, que implica un sentido de abstracción, se recomienda que este nivel se imparta mediante fuentes no vinculadas a fabricantes y/o comercializadores de productos.
  • Nivel especializado, que se enfoca a los atributos diferenciales que identifican una variedad específica de un recurso producido por un fabricante en particular, y se orienta a desarrollar una capacidad de operario con propósitos de manejo. Ejemplos de estos atributos son los requerimientos de condiciones ambientales, sustantivos y de abastecimiento, así como las formas físicas y funcionales de los mecanismos de operación. Para propósitos de efectividad, que demanda un sentido de concreción, se recomienda que este nivel se imparta mediante fuentes vinculadas y respaldadas por fabricantes y/o comercializadores.

Capacitación Táctica.

Se enfoca a la identificación y dimensionamiento de las capacidades y limitaciones físicas y funcionales de los recursos, tanto genéricas como especializadas, confrontadas contra el perfil de necesidades que se pretenden cubrir, lo que redunda en la proyección de las posibilidades de aplicación de los mismos. Esta vertiente se orienta a desarrollar una capacidad de decisión con propósitos de integración de soluciones basadas en metodologías de análisis y solución de problemas. Para propósitos de efectividad, que demanda un sentido de objetividad, se recomienda que este nivel se imparta mediante fuentes no vinculadas a fabricantes y/o comercializadores de productos.

Las modalidades de impartición se refieren a la manera en que se llevan a cabo los procesos de capacitación, y que fundamentalmente comprenden tres formatos no excluyentes entre sí: autodidacta, con apoyo virtual y con guía presencial.

Autodidacta

Este formato se opera mediante fuentes de consulta tales como instructivos, libros o manuales, por lo regular documentales ya sea impresas o en medio magnético, elaborados con una orientación a una audiencia general, sin posibilidades de evaluar la efectividad de la transferencia de conocimientos. Por ello, dicha efectividad depende de la claridad y especificidad de las fuentes de consulta, y la capacidad individual para asimilar el conocimiento transmitido por esta vía. Este formato se recomienda para la capacitación técnica, en particular de nivel especializado.

Apoyo Virtual

Este formato se opera mediante fuentes de consulta tales como instructivos, libros o manuales, por lo regular documentales ya sea impresas o en medio magnético, complementadas con una orientación interactiva particular no presencial a través de un medio de comunicación, lo que abre la posibilidad de un mínimo de evaluación de la efectividad de la transferencia de conocimiento. Por ello dicha efectividad depende de la claridad y especificidad de las fuentes de consulta, la accesibilidad, disponibilidad y capacidad de interlocución de la fuente de apoyo virtual, y la capacidad individual para asimilar el conocimiento transmitido por esta vía. Este formato se recomienda para ambos niveles de la capacitación técnica, y en menor medida para la capacitación táctica.

Guía Presencial

Este formato se opera mediante una guía de conducción y orientación presencial, complementada con apoyo de fuentes de consulta tales como instructivos, libros o manuales, por lo regular documentales ya sea impresas o en medio magnético, lo que permite una evaluación amplia de la efectividad de la transferencia de conocimiento. Por ello dicha efectividad depende de la capacidad de interlocución del guía presencial, y la capacidad individual para asimilar el conocimiento transmitido por esta vía. Este formato se recomendado para ambas vertientes de capacitación.

El alcance de cobertura se refiere al tipo y extensión de la preparación que se pretende inculcar a través de los procesos de capacitación, y que puede ser: de formación, de adiestramiento o de actualización.

Formación.

Este tipo de preparación se orienta al desarrollo de nuevas capacidades en quienes se pretende incorporar a la operación de los recursos de tecnología. Por ello y para propósitos de efectividad deben ser lo más completos posibles en su perfil temático y bajo la modalidad más acorde a las características del auditorio, de tal suerte que se recomienda que cubran ambas vertientes, técnica (en ambos niveles) y táctica, y se prefiera la modalidad de guía presencial en virtud de que es la que ofrece mejores posibilidades de clarificación.

Adiestramiento

Este tipo de preparación se orienta a la conservación de las capacidades previamente adquiridas a través de un proceso de formación. Por ello y para propósitos de efectividad se recomienda que se enfoquen de manera preferente a la vertiente táctica bajo la modalidad de guía presencial en virtud de que es la que ofrece las mejores posibilidades de ejercitación y práctica.

Actualización

Este tipo de preparación se orienta a la renovación y mejora de las capacidades previamente adquiridas, que por lo regular se vincula a la introducción de innovaciones. Por su naturaleza estos procesos suelen sincronizarse con la inducción de nuevas versiones de los recursos de tecnología al campo, de tal suerte que su enfoque corresponde a la vertiente técnica, pero se recomienda que también se contemple la vertiente táctica por las implicaciones en cuanto a su aplicación a condiciones específicas.

Los recursos de tecnología constituyen una herramienta de productividad cuyo uso puede contribuir y fortalecer las perspectivas de competitividad siempre y cuando sean utilizados de la manera adecuada de acuerdo a su perfil de prestaciones proyectado sobre las posibles condiciones de aplicación. Para estos efectos se presentan dos alternativas: intentar operarlos con base en supuestos improvisados a partir del conocimiento y experiencia que se tenga, aunque no sean concernientes; o bien preparase especialmente para operarlos de la manera adecuada a través de la capacitación, que si bien no es indispensable si se contempla como un apoyo conveniente.

Por ello se puede considerar que la capacitación constituye un factor crucial para impulsar la productividad, y por ende la competitividad, al propiciar el uso pertinente de los recursos de tecnología. En este contexto, y para propósitos de efectividad se proyectan tres escenarios para procurar el mayor provecho de los procesos de capacitación:

  • Seleccionar el perfil de atributos más adecuado para las características de los integrantes del auditorio.
  • Seleccionar a los integrantes del auditorio de tal manera que sus características se adapten al perfil de atributos disponibles en el proceso.
  • Integrar una conducción del proceso capaz de adaptar el perfil de atributos a las características de los integrantes del auditorio.

Pero probablemente el aspecto más importante para fortalecer sus perspectivas de efectividad sea la disposición para aceptar la capacitación, al menos concediendo el beneficio de la duda ante las posibles discrepancias que pueden surgir entre un conocimiento anterior y el que se pretende impartir en el proceso, en particular si éste último cuestiona o socaba una posición de éxito, o bien aparenta agredir la zona de confort de los integrantes del auditorio.

En el fondo, la capacitación se proyecta como una práctica de mejora continua, que implica un cuestionamiento de todo, incluso de lo que ha sido exitoso en el pasado, ante nuevas condiciones y posibilidades aún no manifiestas. Lo cual puede marcar la diferencia en un ámbito de alta competitividad, como es el mundo de los negocios, entre progresar y prevalecer o sucumbir y perecer.

El gran obstáculo para el progreso no es la ignorancia, sino la ilusión del conocimiento.
Daniel Boorstin

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