Profesionalización Empresarial para el Negocio de la Seguridad (Xtreme Secure)
Publicado en la Edición Abril - Mayo y Mayo - Junio de 2014 de la Revista Xtreme Secure

¡Qué buen vasallo sería, si tuviese buen señor!
Poema del Mío Cid

La naturaleza del factor humano como el recurso de eficacia para cualquier organización lo convierte en un componente indispensable dentro de su estructura y funcionamiento, en virtud de que en su capacidad para hacer se sustentan las posibilidades de éxito para alcanzar sus objetivos. Por ello, una práctica fundamental en las organizaciones exitosas es la preparación de su personal, de acuerdo al principio de que con buen personal, hasta el peor de los sistemas puede dar resultado, pero con mal personal, hasta el mejor de los sistemas puede fallar.

Sin embargo por lo general los enfoques y tendencias para el desarrollo del factor humano, materializados a través de programas de profesionalización, se orientan con un sentido operativo, lo que equivale a desarrollar la fuerza de los brazos, pero muy poco a la preparación de quienes los van a usar, que requiere de un sentido directivo, lo que podríamos establecer que corresponde a la cabeza. Después de todo, de nada sirve tener buenos brazos, si no hay una cabeza que los sepa usar y aprovechar.

Esta situación es típica de algunas organizaciones, tanto institucionales del sector público como empresariales del sector privado, en particular de éstas últimas que se ubican en el segmento de las micro, pequeñas y medianas empresas, que nacen como una iniciativa por lo regular individual, familiar o de un pequeño grupo ante una situación de necesidad y oportunidad, que aun cuando representan el 97% de las empresas en nuestro País, y constituyen alrededor del 79% de la fuentes de empleo, solo una de cada 10 logra sobrevivir más de un año.

En el caso de las organizaciones institucionales el problema se suele ubicar en las condiciones de su génesis, ya sea porque se crean o se transforman con propósitos políticos y sin un diseño organizacional, reutilizando estructuras y recursos originalmente establecidas con otros propósitos y que deben adaptarse a los requerimientos de los nuevos propósitos. Asimismo que, a diferencia del sector privado, la rotación más frecuente y significativa se da en los niveles directivos lo que complica mantener una orientación estable a su funcionamiento.

Por su parte, en las organizaciones empresariales el problema si bien es más generalizado en el segmento de las micro, pequeñas y medianas empresas, también se presenta en las de mayores dimensiones, y se deriva de las condiciones en que se crean, por lo regular a partir de núcleos familiares o de individuos con alguna clase de relación personal, que comparten referentes de afinidad y entendimiento, lo que facilita la operación en una etapa inicial más o menos prolongada, pero que se ven rebasados al incorporar nuevos elementos, humanos y tecnológicos.

Este problema por lo regular se agrava por un fenómeno de distorsión en la visión de quienes ostentan el mando: en las organizaciones institucionales, por una cuestión que se podría interpretar como soberbia del poder, cuando el funcionario a cargo considera que debe justificar su designación imponiendo su supuesto conocimiento sobre los demás, aunque no exista tal; y en las empresas por lo que se podría describir como la ceguera del fundador, que no considera necesario cambiar lo que le ha funcionado bien hasta ahora.

La consecuencia genérica de lo anterior es inefectividad en el funcionamiento de las organizaciones lo que conlleva ya sea a fracasar en el logro los propósitos, o bien hacerlo de manera inadecuado o a un alto costo. En el sector público, esto se materializa en pérdida de la credibilidad y confianza social en las instituciones, con repercusiones en las perspectivas de gobernabilidad, e incluso en el señalamiento de responsabilidades a nivel individual. En el sector privado, se materializa por una simple pérdida de la competitividad en el mercado.

Por ello se proyecta la conveniencia de establecer programas de profesionalización para los niveles directivos de las organizaciones, las cabezas, enfocados al desarrollo de una capacidad empresarial para construir y mantener esquemas de negocio sustentables y redituables. Entendiendo por empresarial a los atributos para definir, dirigir e incluso reorientar el sentido de una organización, adaptándose a las variaciones del entorno a fin de mantener su nivel de efectividad para el logro de sus objetivos de negocio, esto es, su razón de ser.

El perfil de competencias, que integran conocimientos, destrezas y habilidades, contempladas en esta capacidad empresarial debe incluir, en alguna forma y de manera enunciativa más no limitativa, temáticas como las siguientes:

  1. Modelado organizacional. Identificar quién hace qué y de qué manera, tanto para propósitos de diagnóstico como de prospección con un sentido de ingeniería y reingeniería de procesos, si fuese necesario.
  2. Planeación organizacional. Distribuir y articular responsabilidades a los componentes de la organización a lo largo de la estructura jerárquica en los tres niveles: estratégico, táctico y operativo.
  3. Control organizacional. Establecer los mecanismos de control para conducir el funcionamiento integrado de la organización hacia el logro exitoso de sus objetivos, también en los tres niveles: estratégico, táctico y operativo.

Para lo cual dicho perfil debe estar enmarcado bajo una perspectiva de modelado del negocio que le permita precisar los objetivos que pretende alcanzar la organización y las condiciones redituables para lograrlos, en términos de un equilibrio costo-beneficio y no necesariamente restringidos a aspectos financieros. Asimismo, identificar las condiciones favorables para aprovecharlas, las condiciones desfavorables para eludirlas en la medida de lo posible, y sobre todo prever y detectar los cambios para reorientar, si es conveniente, con la mayor oportunidad.

El beneficio proyectado del desarrollo de una capacidad empresarial en los términos antes descritos, es dotar a las organizaciones de una cabeza que sepa dirigirla con efectividad hacia el logro exitoso de sus objetivos, desarrollando y aprovechando de la mejor manera posible sus recursos, sus brazos, a fin de alcanzar un nivel de competitividad que le permita superar una situación de supervivencia en su ámbito de negocio o mercado y trascender a una situación de competencia e incluso de prevalencia en el mismo.

En el ámbito de los servicios de seguridad, cuyo sentido de negocio se orienta a la protección y salvaguarda de la sociedad y sus integrantes, así como la continuidad de su funcionamiento, se presenta este fenómeno organizacional, en particular porque la gran mayoría de las empresas se ubican en el segmento de las micro, pequeñas y medianas empresas, creadas por iniciativas individuales o de pequeños grupos, operando en condiciones de virtual supervivencia en el mercado, y con índices de rotación del 60% en promedio entre su personal operativo.

En este contexto, los cuadros directivos de las organizaciones de servicios de seguridad, tanto institucionales en el sector público, como empresariales en el sector privado, suelen surgir de los estratos operativos o incluso de ajenos a éste ámbito de negocio, por ende con una comprensión limitada de la cultura organizacional, así como con poca o nula preparación como mandos de dirección. Por ello, la efectividad de estas organizaciones suele ser muy limitada, incluso en aquellas de grandes dimensiones, ya que mayor no es sinónimo de mejor.

De aquí la conveniencia de configurar un programa para la profesionalización de directivos, específicamente orientado a las características de las organizaciones en el ámbito de los servicios de seguridad, pero simplificado de tal manera que sea asimilable y comprensible por personas con niveles académicos de nivel medio y susceptible de aplicarse a una organización en particular, la del interesado. Formar profesionales especializados en el negocio propio.

Este es precisamente el propósito del Programa de Desarrollo Empresarial para el Negocio de la Seguridad: desarrollar, fortalecer y mejorar habilidades directivas en el ámbito de los servicios de seguridad, orientadas a las características de una organización en particular, que puede ser de naturaleza institucional en el sector público, o empresarial en el sector privado. El cual integra en un esquema sinérgico un proceso formativo de profesionalización con otro de asistencia técnica para la aplicación de las técnicas y métodos impartidos, que contemplan:

  • El esquema del Modelo Cibernético, desarrollado originalmente para instituciones financieras, aplicado para el modelado tanto de diagnóstico como de ingeniería o reingeniería organizacional, según sea el caso.
  • Una metodología parametrizada de Mapeo Organizacional, para la planeación en los tres niveles: estratégico, táctico y operativo, incluyendo la conformación de los mecanismos de control.
  • Una metodología también parametrizada de Modelado de Negocio, para la especificación del ámbito específico establecido como mercado objetivo de la oferta de servicios de la organización.

La Imagen Objetivo proyectada para este programa, es que los directivos de una organización sean capaces de establecer de manera progresiva pero con resultados inmediatos o al menos en el corto plazo, las condiciones pertinentes de orientación, orden y control en su estructura y funcionamiento, a fin de que alcance un nivel de competitividad que le permita transitar de un estado actual de precaria supervivencia hacia una situación de exitosa prosperidad estable y creciente, sustentada en una capacidad real de competencia de alcance no solo local sino global.

Porque las condiciones de la globalización en el contexto contemporáneo de los negocios en general, públicos y privados, plantean nuevas exigencias que los modelos de épocas anteriores encuentran cada vez más difíciles de cubrir. Son los nuevos retos de los nuevos tiempos, que podemos pretender ignorar y sufrir las consecuencias, o prepararnos para enfrentarlos, y eventualmente superarlos. Es lo que marcará la diferencia entre vivir bajo un riesgo constante de estancarse, incluso decrecer hasta perecer ante la competencia, o llegar a prevalecer sobre ella. Una diferencia fundamental entre el fracaso o el éxito.

El que no aplique nuevos remedios debe esperar nuevos males.
Porque el tiempo es el máximo innovador.

Francis Bacon

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