La policia que necesitamos
Publicado en la edicion 93 Noviembre - Diciembre de 2015 de la revista Seguridad en America

El clima de desencanto y descontento social hacia las instituciones que prevalece en la actualidad por los insatisfactorios resultados en materia de seguridad, según son percibidos de manera generalizada por la ciudadanía, conlleva inevitablemente a un cuestionamiento respecto a la idoneidad de las formas en que se han organizado y operan las fuerzas del Estado, policíacas fundamentalmente, para enfrentar los cada día más sofisticados y efectivos métodos de la delincuencia. Cuestionamientos que llevan a la conclusión de que tales formas no son las que se necesitan, de tal suerte que se vuelve imperioso identificar la causa de ello para corregirla, a fin de que dichas corporaciones cumplan a cabalidad con su responsabilidad institucional de proteger a la sociedad.

Las corporaciones policiacas en México presentan un panorama tal de diversidad de formas de organización y funcionamiento, que se compromete seriamente su efectividad para enfrentar a un enemigo común que, por el contrario, no solo suele presentar formas unificadas de organización y funcionamiento, sino una extensión en su campo de operaciones que trasciende los marcos jurisdiccionales de dichas corporaciones. Este panorama lo ha corroborado el estudio presentado recientemente por la organización Causa en Común, A.C., encabezado por Maria Elena Morera, denominado ¿Tenemos la Policía que merecemos? Una radiografía de las Policías de las Entidades Federativas, que entre otros aspectos destaca, de manera enunciativa más no limitativa, los siguientes:

  • Existen 5 diferentes denominaciones y 3 diferentes esquemas de dependencia orgánica de las corporaciones de seguridad pública, donde si bien en el mejor de los casos las diferencias de denominación pueden ser cuestiones de forma, la diversidad de esquemas de dependencia orgánica si puede incidir en las capacidades de mando y coordinación, en particular con corporaciones federales y de otras Entidades Federativas.
  • Los titulares de las corporaciones de seguridad pública presentan 3 diferentes perfiles profesionales genéricos: 17 (53%) con perfil de formación policial, 12 (37.5%) de formación militar, y 3 (9.4%) con perfil civil; lo cual proyecta un potencial de diversidad de perspectivas que necesariamente influirá en la alineación de visiones, por simple cuestión formativa y cultural.
  • Con una fuerza de poco más de 134 mil elementos en las policías estatales y 135 mil en las policías municipales, se proyecta un promedio nacional de 2.25 policías, estatales y municipales, por cada 100 mil habitantes, con una diferencia muy significativa que va desde niveles superiores a 4 elementos por cada 100 mil habitantes (Morelos con 4.98 y el Distrito Federal con 4.88), hasta niveles inferiores a 1 elemento por cada 100 mil habitantes (Tamaulipas con 0.89).
  • Sólo 5 entidades (15.6%) cuentan con una instancia articuladora de los procesos y programas propios del desarrollo policial y les da seguimiento en sus corporaciones, lo que incide directamente en sus perspectivas de coordinación hacia el interior, y no se diga hacia el exterior.
  • Diferenciales significativos en los niveles de sueldo, que van desde superiores a $14 mil mensuales (Baja California $19,800, Nuevo León $16,349, Chihuahua $16,000, Sinaloa $14,500 y Baja California Sur $14,000), hasta inferiores a $8 mil mensuales (Oaxaca y Tlaxcala $8,400, Yucatán $8,150, Puebla $7,200 y Chiapas $4,374), lo que incide directamente en las perspectivas de actitud en particular ante situaciones de riesgo, así como en la vulnerabilidad ante ofertas de corrupción.
  • Diferenciales igualmente significativos en los horarios de servicio, el peor el de 24 horas, en el que la capacidad de actuación, en particular ante situaciones críticas como enfrentamientos armados, prácticamente se anulan por simple efecto natural de fatiga después de las primeras 12 horas, y que se agrave cuando el elemento tiene que extender su horario de servicio (doblar turno).
  • Diferencias en los esquemas de profesionalización, condiciones de los institutos de formación e incluso incumplimiento del Programa Rector de Profesionalización, las normativas en materia de Control de Confianza, evaluación y certificación del desempeño, y de instancias de sanción disciplinaria.
  • La instancia reguladora, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública presenta serias deficiencias e insuficiencias estructurales y operativas, lo que compromete la capacidad del Estado Mexicano para solucionar las problemáticas existentes en las corporaciones de las Entidades Federativas.
  • La conclusión del estudio es que NO se cuenta con la Policía que merecemos, de acuerdo al planteamiento primigenio del mismo, principalmente por fallas de orden político, derivadas del incumplimiento de su función por la mayoría de los gobernadores.

Ante este panorama se proyecta la conveniencia de considerar la adopción de medidas radicales, como la posibilidad de establecer alguna forma de imposición de las normativas orientadas a unificar y homologar las formas de organización y actuación de las fuerzas del Estado en todos sus niveles, para enfrentar con verdadera efectividad a las ya unificadas fuerzas de la delincuencia, sin que ello signifique, necesariamente, atentar contra la soberanía de las Entidades Federativas, sino enfocarlo como una cuestión que atañe al contexto del Pacto Federal en concordancia con lo establecido en los párrafos quinto y sexto del Artículo 21 Constitucional.

Para este propósito, la clave de un eventual éxito consiste en que quienes tienen el problema, en este caso las corporaciones policiacas, lo acepten, reconozcan y tengan la voluntad para resolverlo, aunque ello implique modificar sustancialmente sus bases doctrinarias, evitando encerrarse en la ceguera de las cofradías o la soberbia del encumbrado, ya que no hay peor sordo que el que no quiere oír, ni peor ciego que el que no quiere ver, sino teniendo la sabiduría y humildad para aceptar propuestas creativas, inéditas, e incluso exógenas a las institucionales, como es el caso del estudio realizado por la organización Causa en Común.

Porque la delincuencia constituye una amenaza para la viabilidad y el progreso social, que actúa sin ninguna clase de límites ni escrúpulos para causar daños con tal de lograr sus objetivos, de tal suerte que, unidos con un enfoque de sinergia, instituciones y ciudadanía podemos y debemos contribuir a la formación no sólo de la Policía que merecemos, sino la que necesitamos para prevalecer sobre esta amenaza, y así avanzar hacia la construcción y preservación de la sociedad que queremos. Por ello, ante la carencia, al menos en el conocimiento público, de un análisis semejante, la aportación del estudio realizado por Causa en Común constituye un primer paso en este sentido. Toca ahora a la parte institucional dar una respuesta a esta iniciativa ciudadana, que como sociedad nos conviene que sea el de conjuntar esfuerzos hacia el logro de ese objetivo común de procurar la seguridad de la población, en particular prevaleciendo sobre la delincuencia.

El camino de mil millas comienza con un paso.
Lao Tse


Fuente: ¿Tenemos la Policía que merecemos? Una radiografía de las Policías de las Entidades Federativas. Causa en Común, A.C. Julio 2015.

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