Seguridad, una herramienta sustantiva para la competitividad
Publicado en la edicion Julio - Agosto de 2016 de la revista Seguridad en America

Militia est vita
La vida es una lucha

En una competencia el vencedor no siempre es el más fuerte, o el más rápido, ni siquiera el más listo, sino aquel que es capaz de permanecer y prevalecer hasta el final, haciendo lo mejor que se puede con lo que se tiene (Alm. Ernest King, U.S. Navy), de tal suerte que la clave del éxito consistirá en conservar los recursos de que dispone, ya sean éstos escasos o suficiente, adecuados o no, para poder usarlos cuando y donde se requiera, porque ello permitiría aprovechar cualquier oportunidad de estar en el lugar adecuado en el momento adecuado y vencer. Y la cuestión de conservar el control y la disponibilidad de los recursos corresponde a un tema que atañe a la seguridad.

El ámbito de los negocios, de cualquier tipo de negocios, suele ser de una competencia incesante e incluso de alguna manera despiadada, en el que no existe otro propósito que el de vencer, lo cual es la única medida que determina quién es el mejor. No importa quién tiene más o mejores recursos, o qué certificaciones, o el mejor desempeño, o las instalaciones más modernas. Al final sólo importa quién es el vencedor, lo que en un contexto mercantil significa obtener beneficios fundamentalmente de índole financiera, esto es, utilidades, ganancias. Y la base para ello es mantener la disponibilidad de sus recursos, los que sean, para poder actuar cuando se tenga la oportunidad de hacerlo, lo que puede ser una ocasión única no sólo de estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado, sino también con la capacidad de hacer lo que se requiere.

Para este propósito, se tienen dos alternativas, la contratación de seguros a fin de que ante una contingencia permita recuperarlos posteriormente, o la adquisición y despliegue de medidas y previsiones de seguridad a fin de no perderlos y poder actuar en cualquier momento. En este contexto, la alternativa de contratación de seguros siempre tendrá un costo substancialmente menor a la adquisición y despliegue de medidas y previsiones de seguridad. Por ello, no sólo la contratación de seguros suele ser una alternativa preferente, sino que la alternativa de medidas y previsiones de seguridad comúnmente se percibe como un mal necesario, un gasto que debe minimizarse, por lo que es un objetivo primario en situaciones de recortes presupuestales, ya que se considera que no aporta a la productividad de una organización.

Sin embargo, esta perspectiva es en alguna medida cuestionable por lo siguiente. En principio, se puede considerar que la misión de la seguridad, su razón de ser, es evitar males, esto es, evitar que ocurra cualquier situación que pueda amenazar la existencia o el funcionamiento de una organización, de tal suerte que se puede proyectar como su visión, la imagen de la conservación de la continuidad organizacional a fin de sustentar y ´propiciar el logro exitoso de sus objetivos.

En este orden de ideas, se puede establecer que la aportación fundamental de la seguridad consiste en mantener la posesión, control, y por ende la disponibilidad inmediata de los recursos de una organización, lo cual preserva su capacidad de poder actuar y así aprovechar esas oportunidades, por lo regular únicas e irrepetibles de estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado. Por ello, la diferencia entre los seguros y la seguridad es que mientras los seguros se orientan a cubrir pérdidas, la seguridad se dedica a proteger las utilidades. Y las organizaciones, particularmente de índole mercantil, crecen y prosperan obteniendo ganancias, no cubriendo sus pérdidas.

Se puede visualizar esta perspectiva, imaginando la competencia de negocios como una carrera con varios corredores. La aportación de un seguro consiste en ayudar a levantarse a un corredor que tropieza y cae, para que se reintegre a la carrera, pero ese corredor ya perdió la carrera porque los demás competidores no se van a detener a esperarlo. Por el contrario, la aportación de la seguridad es evitar que se tropiece para que se mantenga en la carrera, al menos a la par de los demás competidores, y que en un momento dado pueda incluso aprovecharse de los tropiezos de los demás.

A manera ilustrativa podemos ejemplificar esta perspectiva con el caso hipotético de un vehículo que transporta 20 toneladas de prendas, cada una con un peso de medio kilo, un valor de venta al público de $2,000.00, y con un costo de $1,000.00. En ese vehículo se transportan, por tanto, 40 mil piezas con un costo de 40 millones de pesos y un valor comercial de 80 millones de pesos. Si por alguna causa se pierde esta carga (robo, asalto, accidente, etc.), el seguro cubriría la pérdida correspondiente a su valor de costo, 40 millones de pesos, pero no cubriría el valor de negocio que se podría hacer por la venta de esas prendas, o sea los 40 millones de utilidad. Con ello, no sólo se perdería la utilidad, sino probablemente también el mercado, porque aún si se volviese a surtir esas prendas, difícilmente se podrían colocarlas, ya que los posibles cliente en lugar de adquirirlas en su valor comercial, seguramente las habrán adquirido ya con un costo mucho menor a través de alguno de los canales de colocación de la delincuencia.

En conclusión se puede considerar que la seguridad no es un gasto inútil e improductivo que se debe buscar reducir a la primera oportunidad, pero tampoco una inversión, como lo suelen promover los proveedores de servicios y recursos de seguridad, sino que constituye un recurso de protección de la inversión, ya que si bien la seguridad no aporta directamente a la productividad de una organización en virtud de que no participa en sus cadenas de valor, si contribuye a sustentar su competitividad por su cometido de preservar las condiciones de continuidad de negocio. Para este propósito, el cuestionamiento para determinar la magnitud y alcance de las eventuales medidas y previsiones de seguridad a implementar, se derivan de dos preguntas: ¿cuánto vale lo que se desea proteger? y ¿cuánto cuesta protegerlo? Pero considerando no solo el valor intrínseco por la naturaleza de lo material, sino el valor del negocio que se puede hacer con lo material.

Lo más importante en una lucha es la victoria, no la persistencia.
Sun Tzu (El Arte de la Guerra)

Corporación Euro Americana de Seguridad México, 2013 © Todos los Derechos Reservados