Monitoreo de Sistemas de Videovigilancia en Seguridad
Publicado en la edicion 101 Enero-Febrero de 2017

La aportación de los Sistemas de Video Vigilancia (SVV) consiste en la proyección de imágenes que sean útiles como información en alguna forma de valoración acerca de lo que ocurre, ha ocurrido o podría ocurrir en un entorno de interés, para decidir con respecto a algún curso de acción a seguir, lo cual configura la labor de monitoreo. Por ello con su aplicación al ámbito de la Seguridad se pretende detectar el surgimiento de riesgos a partir de información imprecisa, ya que las imágenes son reproducciones inexactas de la realidad, para evitar, detener o incluso revertir daños en un entorno de interés.

La naturaleza tecnológica de los SVV circunscribe su operación al formato del binomio hombre-máquina, con el primero como el elemento responsable en última instancia de las acciones de discernimiento y decisión, debido a la limitación inherente de una máquina de trascender su diseño y/o programación para enfrentar situaciones no previstas, mientras que el hombre si es capaz de enfrentar y resolver situaciones inéditas e imprevistas, lo cual es un escenario muy probable en el ámbito dinámico y heterogéneo de la Seguridad. Por ello, las perspectivas de efectividad, y por ende de éxito, de los SVV en Seguridad, están determinadas por la capacidad del factor humano para operarlos, aprovechando sus facilidades y funcionalidades, y soslayando sus limitaciones, lo que corresponde a su perfil de competencias, cuyos componentes genéricos son:

  • Conocimientos (Saber). Elementos de contenido temático que se deben poseer, entender y asimilar para poder realizar con éxito una labor.
  • Destrezas, Habilidades y Comportamientos (Saber Hacer). Capacidad para aplicar los conocimientos a condiciones y situaciones reales, en la forma pertinente de acuerdo a las circunstancias.
  • Criterios para la toma de decisiones (Saber Qué Hacer). Capacidad para entender y atender de la mejor manera posible, condiciones y situaciones no contempladas, total o parcialmente, en las previsiones establecidas.

Cuyo desarrollo se ubica en tres vertientes:

  • Marco Teórico, orientado al conocimiento genérico de las facilidades comunes en todo tipo de recursos. Implica una abstracción de especificaciones particulares para que el personal sea capaz de operar cualquier recurso, con base en una capacitación en el Marco Técnico.
  • Marco Técnico, orientado al conocimiento y desarrollo de destrezas / habilidades para el manejo de ciertos recursos en particular. Implica una focalización en especificaciones particulares para que el personal tenga la destreza y presteza de dominio de las facilidades y funcionalidades del recurso.
  • Marco Táctico, orientado al desarrollo de destrezas habilidades y criterios para el aprovechamiento de cualquier tipo de recurso a las condiciones específicas de un entorno de aplicación. Implica el desarrollo de una visión flexible de detalles y circunstancias para que el personal sea capaz de aprovechar las facilidades y funcionalidades, y soslayar las limitaciones de los recursos, para una aplicación efectiva en un entorno de interés con condiciones particulares.

En el caso de los SVV, este perfil de competencias se debe orientar a la realización de las siguientes tareas que le son consustanciales, y que se describen con el acrónimo ODA:

  • Observar, que se refiere a la valoración del contenido de las imágenes mostradas.
  • Decidir, que se refiere a las acciones que se deben realizar derivadas de la valoración de las condiciones de normalidad y potencial de riesgo identificadas en el contenido de las imágenes mostradas.
  • Actuar, que se refiere a la oportunidad de ejecución de las acciones que se decidan emprender.

Para este propósito, en la observación se integra la conjunción de los siguientes atributos personales, que se describen como el perfil individual RDI:

  • Retención, que es la capacidad de retener mentalmente una imagen para efectuar un análisis de su contenido.
  • Detección, que es la capacidad para detectar diferencias en el contenido de dos imágenes correspondientes a diferentes momentos del mismo escenario.
  • Identificación, que es la capacidad para identificar la presencia o ausencia de los indicadores de riesgo y/o normalidad en el contenido de una imagen, y asociarlo a las directivas de reacción pertinentes.

El cual debe enfocarse en los siguientes aspectos que, a su vez, se deben configurar para las características y circunstancias particulares de cada entorno de interés, y que responden al principio de conocer el terreno contemplando tanto los aspectos físicos como los funcionales:

  • Indicadores de riesgo, que son condiciones o situaciones que no se desea que ocurran de tal suerte que su presencia detona la emisión inmediata de un alertamiento. Responden a cuestionamientos del tipo qué NO debe haber, qué NO debe suceder. Estos indicadores también se derivan del principio de conocer al enemigo, por lo que deben resultar de alguna forma de análisis de riesgos.
  • Indicadores de normalidad, que son condiciones o situaciones que se espera que estén siempre presentes, de tal suerte que su ausencia o desaparición deriva en un análisis para determinar su potencial de riesgo. Responden a cuestionamientos del tipo qué debe haber, qué debe suceder.

Es importante considerar que estos indicadores pueden variar a lo largo de una jornada de vigilancia para un mismo escenario, así como entre diferentes jornadas para las mismas horas. Asimismo, que se deben aplicar dos perspectivas de análisis: estructurado para la búsqueda de patrones previamente identificados, y no estructurado, para la localización de nuevos patrones.

Adicionalmente se debe contemplar el efecto de las limitaciones técnicas del equipo (resolución, sensibilidad, contraluz) en la calidad de las imágenes, tanto puntuales como concurrentes, y las deficiencias individuales del personal (escotoma, daltonismo, percepción de tonalidades, bio-inercia de foco central, visión de conjunto o detalle), que afectarán inevitablemente la perspectiva de valoración.

Finalmente se debe proponer como un objetivo crucial para el monitoreo de SVV en Seguridad, transitar de un modo reactivo que sólo permite remediar las consecuencias de hechos consumados, a un modo proactivo que posibilite detener hechos en proceso, o incluso evitar que sucedan hechos en latencia, en lo que sería una aplicación de la premisa del cazador.

El problema no es cazar al oso, sino encontrarlo antes de que nos encuentre.

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