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Prevención y Autoprotección Ciudadana Contra Secuestros

El secuestro es una de las formas de delito más impactante para la sociedad debido, fundamentalmente, a la variedad y amplitud de sus efectos, que comprenden desde la posible pérdida, o al menos el daño inflingido a un ser querido, el daño al patrimonio personal, familiar o social, y sobre todo sus consecuencias, entre las que se pueden destacar aspectos intangibles como la pérdida de confianza en el entorno, la incertidumbre, el temor, la angustia y la sensación de impotencia e inseguridad en todo el círculo familiar, laboral y social vinculado de alguna manera con la víctima.

Por ello es posible asumir que cualquier línea de esfuerzo social dedicada a reducirlo, ya sea en su manifestación o bien en sus efectos, no solo será bienvenida y aceptada, sino que será adoptada y recibirá una atención preferencial y prioritaria por todos los sectores sociales, y no solo por parte de los responsables de la seguridad comunitaria. Para estos efectos es importante recordar que el propósito fundamental de la seguridad es la protección y salvaguarda de la vida e integridad de las personas y sus propiedades, al valorar la viabilidad de los esfuerzos orientados al combate a la delincuencia, a partir de su costo en términos de la afectación social.

En este sentido se tiene que las manifestaciones y los efectos del fenómeno social que constituye el secuestro, y de la delincuencia en general, involucran a tres factores sociales: los delincuentes, las fuerzas de la ley que los combaten, y las víctimas de los primeros, ya sean efectivas o potenciales. Asimismo, que las posibilidades de éxito de la delincuencia están determinada por el nivel de exposición y vulnerabilidad al riesgo por parte de la ciudadanía, el cual es en gran medida la resultante de la confrontación de dos efectividades: la delincuencia y las fuerzas de la ley.

El fenómeno del secuestro, y en realidad de la delincuencia en general, experimenta un proceso cíclico de evolución de manera semejante a otros fenómenos sociales, en el cual la delincuencia se moderniza, adopta el uso de innovaciones técnicas y se adapta a nuevas formas de operación, a fin de aumentar su efectividad, y en consecuencia sus posibilidades de éxito. Pero en respuesta, las fuerzas de la ley también actualizan sus métodos de desempeño profesional, con el propósito de mejorar su efectividad también, buscando equiparar y superar a su adversario.

En este ciclo continuo de esfuerzos de mejora recíproca y reactiva por parte de la delincuencia y las fuerzas de la ley, se queda al margen el tercer factor, la ciudadanía, ajena a su confrontación, y víctima inerme, indefensa y totalmente a merced del vencedor de dicha confrontación. Aún más, en virtud de la naturaleza finita y limitada de los recursos sociales, se puede suponer que es poco factible disponer del nivel pertinente de suficiencia en las fuerzas de la ley, para asegurar una salvaguarda absoluta de la ciudadanía, de tal suerte que, por menores que sean, siempre existirá un índice de delincuencia, y por ende, posibilidades de riesgo y vulnerabilidad para la ciudadanía.

Como consecuencia de lo anterior se tiene que, al incrementarse los índices de delincuencia y/o la inefectividad de las fuerzas de la ley, ya sea de manera real o bien sólo en la percepción social, se inducen en la ciudadanía sensaciones de inseguridad e impotencia, que pueden derivar en actitudes de "resignación" ante la delincuencia, que a su vez puede llevar a considerar y esperar como inevitable el momento en que serán víctimas de la misma. Y este escenario se puede convertir en el inicio de un proceso de degradación de la cohesión social, que eventualmente pudiera llevar a la desintegración y disolución comunitaria.

Una alternativa con grandes perspectivas de éxito para romper la inercia de este ciclo, consiste en proporcionar un cierto nivel de proactividad en la ciudadanía, que le induzcan el mínimo de autoconfianza, convicción y capacidad para transformar la actitud pasiva de "resignación ante lo inevitable" en otra actitud proactiva, de tal manera que por propia iniciativa adopte medidas para reducir sus niveles de exposición y vulnerabilidad ante los riesgos, con lo que puede llegar a colaborar, complementar y reforzar la efectividad de las fuerzas de la ley en la salvaguarda y protección de su vida y de sus propiedades.

Bajo este enfoque se plantea el concepto de la Prevención y Autoprotección Ciudadana contra Secuestros, PACS, como un recurso para fortalecer la capacidad social para enfrentar al delito del secuestro, a fin de reducir los espacios de oportunidad para la delincuencia, y colaborar con los esfuerzos de las fuerzas de la ley para combatirla. El propósito de este concepto sería dotar al ciudadano común de los conocimientos y habilidades pertinentes para reducir, por sí mismo, el nivel de exposición y vulnerabilidad contra el riesgo específico de ser víctima de un secuestro.

Este concepto de la Prevención y Autoprotección Ciudadana contra Secuestros sería aplicable a cualquier segmento social, pero encontraría su mayor efectividad en el segmento social constituido por las personas que proyectan una cierta imagen de solvencia económica y/o relevancia pública, atractiva para los delincuentes, pero que en realidad no disponen de los recursos económicos suficientes como para mantener un aparato permanente de protección personal y familiar, tal como guardaespaldas, servicio de vigilancia, etc.

El problema de fondo a resolver para aplicar este concepto de la Prevención y Autoprotección Ciudadana contra Secuestros, es el enfoque operativo que se le debe dar para romper la inercia ciudadana de "resignación ante lo inevitable". Para este propósito se considera el símil de un terreno que debe ser preparado para que lo que se siembre en él pueda dar fruto, de tal suerte que se contempla un esquema con dos líneas de acción:

  1. Primero, la "preparación del terreno" consiste en convencer al ciudadano de que NO ES INEVITABLE convertirse en víctimas de un secuestro, sino que por el contrario, que es posible hacer algo razonablemente efectivo para reducir los riesgos, con sus propios recursos disponibles.
  2. Enseguida, y una vez anulada la actitud de derrotismo, será posible proporcionarle un acervo de conocimientos, así como el desarrollo de ciertas habilidades, para que adquiera un cierto nivel de autosuficiencia personal para identificar y dimensionar los riesgos, así como para establecer e instrumentar medidas pertinentes para su reducción. Esto es lo que se pretende "sembrar".

En virtud de su orientación a ciudadanos comunes, y no a profesionales de la seguridad, para operar este concepto de la Prevención y Autoprotección Ciudadana contra Secuestros, se requiere de un enfoque metodológico considerando las condiciones culturales de personas que no solo no están familiarizadas con los términos y conceptos técnicos de seguridad, sino que incluso las ignoran o peor aún, tienen una percepción distorsionada del tema.

En consecuencia, se configura un esquema basado en dos de las fórmulas de El Arte de la Guerra, del maestro Sun Tzu, adicionado con algunos enfoques de tipo popular, y el cual consiste básicamente en establecer al secuestro y sus perpetradores como el "enemigo a vencer", y prepararse para combatirlo a través de un proceso con las siguientes etapas donde se enfatiza una preparación progresiva que inicia con aspectos de mentalidad, y culminan con cuestiones de habilidad física:

  • Conoce el Terreno. Clarificando los conceptos, dimensiones y sobre todo las posibilidades reales de ser víctimas de un secuestro, con base en el análisis de casos reales y las proyecciones estadísticas del fenómeno.
  • Conoce a tu Enemigo. Dando a conocer y clarificando las características y el modo de operación del fenómeno.
  • Mas vale prevenir que lamentar. Dando a conocer y asegurando la comprensión de los elementos de juicio y criterios para identificar y dimensionar los factores de riesgo, y a partir de ello establecer e instrumentar medidas para reducirlos. Esta línea se ubica como una colaboración en el ámbito de la Prevención y la Disuasión del delito.
  • Si quieres la paz, prepárate para la guerra. Desarrollando habilidades, con esquemas fáciles de conservación, para no facilitar la actuación de los delincuentes en un incidente de intento de secuestro. Esta línea se ubica como una colaboración en el ámbito de la Contención del delito.
  • Sobrevivir hoy, para combatir (y vencer) mañana. Desarrollando habilidades, con esquemas fáciles de conservación, para resistir y superar las condiciones hostiles y adversas de una situación como víctima de secuestro, y que al mismo tiempo le permita de manera inadvertida el recopilar información útil para la posterior persecución de los delincuentes. Esta línea se ubica como una colaboración en el ámbito del Combate al delito.

Una cuestión muy importante en este proceso, es enfatizar que el ciudadano no es ningún superhéroe de película, capaz de enfrentarse con posibilidades de éxito a su enemigo, quien siempre tendrá todas las ventajas a su favor. En este sentido, se tiene en contra las imágenes popularmente difundidas a través del cine, de aparentes ciudadanos que logran vencer a secuestradores.

Asimismo, que no es la idea "tomar la justicia en las propias manos", sino dejar que las instancias de autoridad actúen siempre en el ámbito de su competencia. En este aspecto, el factor a vencer es la percepción social de corrupción e inefectividad asociada a las instancias de autoridad.

El valor que se pretende aportar por medio del concepto de la Prevención y Autoprotección Ciudadana contra Secuestros, respecto a los esquemas tradicionales formativos en el ámbito de la seguridad, se proyecta a partir de:

  1. Su aplicación orientada a la sociedad civil, reconociendo al ciudadano como un factor afectado por el fenómeno del delito de secuestro, y que tiene el derecho a decidir de manera activa, y no por falta de recursos, el papel que adoptará al respecto.
  2. Su enfoque interactivo, con una intención de generar un efecto de catarsis por parte del ciudadano común, hacia un ámbito desconocido y percibido como de perspectivas hostiles y adversas en que se puede ver involucrado.
  3. La inclusión de mecanismos de conservación de las habilidades desarrolladas, para evitar la pérdida de efectividad, como ocurre ante la falta de práctica.

Con base en el perfil de valor proyectado se puede configurar un perfil de beneficios derivado de este concepto de la Prevención y Autoprotección Ciudadana contra Secuestros, en el que se contemplan tres vertientes de aportación:

  • Una primer vertiente de beneficio directo a nivel individual, relativa al fortalecimiento de la capacidad personal para evitar ser víctimas de un secuestro.
  • Una segunda vertiente, también de beneficio directo, pero a nivel social, relativa a la suma de esfuerzos en el combate a la delincuencia, a partir de la colaboración entre los factores sociales.
  • Una tercer vertiente, de beneficio indirecto y a nivel social, relativa al fortalecimiento de la cohesión social, que redunda en la mejora de la viabilidad y continuidad existencial de las comunidades.

Con este concepto de la Prevención y Autoprotección Ciudadana contra Secuestros, se establece una nueva línea de aportación para el servicio de la sociedad, que complementa la línea tradicional orientada a la formación y el desarrollo profesional de las fuerzas de la ley, con lo que se pretende contribuir, a partir de la sensibilización, vinculación y participación proactiva del ciudadano en la problemática de la seguridad, a la integración y cohesión de las comunidades en su combate a la delincuencia, , y en consecuencia, a su viabilidad como sociedad.

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