Manejo de Personas con Limitaciones de Movilidad en emergencias En una emergencia la prioridad fundamental es salvaguardar a las personas presentes en el lugar para evitar que sufran daños, lo cual se suele realiza en dos formas: replegándolas a una ubicación de resguardo dentro del sitio o desalojándolas del mismo. Pero en ambos casos el aspecto crítico es la rapidez de desplazamiento de las personas, lo que generalmente enfrenta condiciones adversas, tanto propias como del entorno físico.
La efectividad, y eventual éxito, en el desplazamiento de personas cuando ocurre una emergencia están determinados por tres factores genéricos y uno de contexto, siendo los primeros las condiciones del sitio tales como la física del terreno y su iluminación, el conocimiento de las personas de tales condiciones, y la capacidad de movilidad propia de dichas personas, mientras que el último corresponde al estado anímico de éstas, que muy probablemente presentarán alteraciones emocionales que dificultarán per se su conducción en las maniobras de desplazamiento.
De estos factores, la movilidad de las personas constituye el factor crítico por su potencial para agravar las dificultades inherentes a un desplazamiento en las condiciones adversas típicas en una emergencia, en particular con multitudes desconocedoras de las condiciones físicas del sitio en que ha ocurrido, dentro de las cuales se destacan una población de riesgo especial que se puede describir como Personas con Limitaciones de Movilidad (PLM), que comprenden los siguientes segmentos:
El problema con esta población de riesgo especial consiste, básicamente, en que obstaculizarán la rapidez y fluidez en las maniobras para el desalojo de la población total presente en el sitio de ocurrencia de una emergencia, lo que a su vez muy probablemente provocarán riesgos adicionales de daños a sí mismas y a los demás.
Siempre habrá la posibilidad de presencia de PLM en cualquier sitio de manera aleatoria, aunque usualmente en proporciones menores respecto al total de personas presentes, las que requieren, en condiciones normales, facilidades físicas especiales para su desplazamiento, y que por lo mismo comprometen en todos los casos la efectividad de las maniobras de desalojo ante el surgimiento de una emergencia.
Las PLM son las más susceptibles a sufrir daños durante las maniobras de desalojo por una emergencia, pero al mismo tiempo suelen ser la causa de daños a otras personas durante su ejecución, por lo que requieren de asistencia dedicada y personalizada durante dichas maniobras. Asimismo, se tiene que las medidas y previsiones de seguridad de norma establecidas, en particular con carácter obligatorio para instalaciones públicas, suelen orientarse predominantemente al segmento de las personas discapacitadas, y por ello enfocarse a la instalación de facilidades físicas para su desplazamiento, lo cual resulta ser insuficiente para todo el conjunto de PLM, según se ha descrito.
Por ello se requiere proyectar consideraciones especiales más amplias y con un sentido proactivo para el manejo de PLM en los protocolos de reacción ante una emergencia, en particular para instalaciones de acceso público y con perspectivas de presencias multitudinarias. Lo que implica ante todo aceptar la realidad de esta problemática y reconocer su relevancia. Algunas de estas consideraciones pueden ser, de manera enunciativa más no limitativa, las siguientes
Lo que en general supone la necesidad de ampliar la perspectiva de lo que puede ocurrir en el surgimiento de una emergencia, en especial ante dos escenarios:
Con el propósito de mejorar las posibilidades de éxito para la protección de PLM en emergencias, se recomienda la adopción adicional a las ya existentes, de medidas más proactivas que pasivas, como las siguientes:
Vigilancia dedicada para las PLM mediante conteo a la entrada y salida, y seguimiento a su ubicación dentro del sitio, para saber con toda precisión y en todo momento cuántos son, de qué tipo y en dónde se encuentran respecto a las facilidades previstas para un desalojo en caso de emergencia.
En una emergencia las acciones previstas en los protocolos nunca se desarrollan como se planean ya que siempre surgen imponderables, por lo regular causados por los factores no controlables. Por ello, la conveniencia sugiere desplegar una atención especial a este tipo de factores como una precaución elemental para reducir las posibilidades de error, porque en emergencias los errores cuestan vidas, usualmente las de las personas vulnerables, precisamente como las PLM, de tal suerte que éstas puede ser, simultáneamente, la causa de que se agraven las dificultades en una emergencia, y las víctimas más probables de tal situación.