Alianzas Vecinales, una alternativa ciudadana para la prevención del delito Los espacios vecinales constituyen la piedra angular de toda comunidad ya que en ellos se sitúan los dos aspectos esenciales que le dan sentido: la residencia y la convivencia de sus integrantes. Por ello se proyectan como un entorno muy sensible para propósitos de seguridad ciudadana dado que en su contexto las repercusiones de los delitos no se circunscriben a los daños infligidos a nivel individual, sino que se extienden a la colectividad en virtud de que resquebrajan la confianza y fracturan el tejido social, lo cual deteriora las perspectivas de existencia y prosperidad comunitaria.
PANORAMA
Los delitos más comunes que ocurren en los espacios vecinales, ya sea residenciales o laborales, suelen ser los de tipo patrimonial, tales como robo a casa habitación, de vehículos o de autopartes, aunque también se presentan las agresiones a sus moradores en el contexto de robos con violencia o en ataques dirigidos específicamente a las personas como en secuestros o atentados. Delitos que se cometen aprovechando la ausencia de los moradores en el primer caso, o el distanciamiento, aislamiento e incomunicación de estos respecto a sus vecinos en ambos casos. Y que resquebrajan la confianza social porque anulan la expectativa de amparo y protección proyectada por la condición de refugio intimo asociada a estos espacios, descrita por la expresión popular tan seguro como en casa.
La respuesta habitual ante estos eventos delictivos es el despliegue de recursos de vigilancia como una medida básica de prevención y disuasión de tal manera que, con los apoyos pertinentes, pueden ahuyentar o incluso llegar a enfrentar y anular las posibles actividades de los elementos delincuenciales. Y aunque la alternativa primaria para tales funciones son las corporaciones de seguridad pública debido a sus responsabilidades institucionales, la realidad es que presentan una problemática crónica de deficiencias e insuficiencias que limitan significativamente su efectividad operativa para proporcionar una cobertura adecuada de los espacios vecinales, y que se agrava cuando algunos de sus elementos toman parte de las actividades delictivas.
La alternativa proyectada ante esta situación es la participación ciudadana contemplada en la mayoría de las políticas y estrategias públicas de combate a la inseguridad, pero que ha tenido un éxito limitado a causa de que se ha materializado a través de formatos que limitan la intervención del ciudadano a acciones individuales de denuncia, y en general de alguna manera subordinadas a la discrecionalidad de las corporaciones, aún en el caso de los enfoques colectivos como los comités vecinales. En este último caso se presenta una circunstancia que puede socavar la contribución del factor ciudadano, y se refiere a las desavenencias, desencuentros e incluso confrontaciones entre los moradores de los espacios vecinales, que provocan esos distanciamientos, aislamientos e incomunicación que facilitan las actividades delictivas.
PERSPECTIVA
La comisión de delitos en los espacios vecinales se facilita por una concurrencia de factores, entre los que se destacan los siguientes:
Que en conjunto ocasionan en la ciudadanía reticencia y prejuicios adversos ya sea para pedir auxilio a las corporaciones institucionales o bien para integrarse a los programas de participación promovidas desde el ámbito institucional, y en las corporaciones dudas para responder en automático a las solicitudes de auxilio principalmente por el gran porcentaje de requerimientos no reales. Todo lo cual se puede sintetizar en una suerte de circulo vicioso en el que la ciudadanía y las corporaciones no se tienen confianza, los ciudadanos se ignoran y aíslan mutuamente, los delincuentes se aprovechan de ambas situaciones, la ciudadanía y las corporaciones se culpan acríticamente unos a otros, y se intensifican la mutua desconfianza y aislamiento.
El aspecto critico es que los índices delictivos en el ámbito de los espacios vecinales, por más reducidos que sean, siempre provocarán mayores repercusiones de ruptura en la confianza y el tejido social respecto a los producidos en otros ámbitos, por las expectativas de alta sensibilidad proyectadas para éste entorno. Por ello se puede suponer que los esfuerzos que se apliquen a la reducción de dichos índices delictivos en este ámbito producirán mayores beneficios para propósitos del restablecimiento tanto del clima de seguridad como de la confianza social. Y si estos esfuerzos se generan por parte de la propia ciudadanía, los beneficios se repercutirán en la reconstrucción y fortalecimiento del tejido social previamente lesionado por el clima de inseguridad.
PROPUESTA
Se plantea la posibilidad de construir una alternativa ciudadana para contribuir a la prevención del delito mediante la conformación de alianzas vecinales, las cuales consisten en una estructura de coordinación entre los moradores de los espacios vecinales, promovida, organizada, sustentada y conducida internamente desde las propias bases vecinales como condición de confiabilidad y credibilidad para incentivar la participación activa y comprometida de la ciudadanía, si bien con el apoyo y colaboración de las instancias institucionales, de acuerdo a la premisa de que los funcionarios y las políticas institucionales cambian, pero los vecinos permanecen. De tal suerte que el valor fundamental de este esquema es que se proyecta una mejor perspectiva de continuidad al mantenerse al margen de los inevitables cambios e intereses institucionales, y al privilegiar los intereses ciudadanos de los propios moradores en cada espacio vecinal.
El fundamento para estas alianzas vecinales es un principio de conveniencia colectiva el cual establece que si bien los vecinos no están obligados a ser amigos cercanos por una cuestión natural de privacía, tampoco deben ser ajenos o peor aún enemigos, pero a todos les conviene se aliados, por una simple cuestión de circunstancias invariables: simpaticen o no entre sí los vecinos siempre estarán ahí, de tal suerte que es más probable que un vecino sea quien se percate de que otro vecino tiene problemas, y sea la posibilidad más cercana para prestar o recibir asistencia, en especial ante un ataque de ese enemigo común que es la delincuencia.
El esquema de estructura y funcionalidad para estas alianzas vecinales se sustenta en el conocimiento de tres elementos: el terreno, el patrón de normalidad y los indicadores de riesgos; para lo cual contempla las siguientes condiciones básicas:
Indispensable
Necesario
Deseable
Para la conformación de estas alianzas vecinales no es imprescindible contar con todos los moradores, sino que es suficiente iniciar con un núcleo comprometido que eventualmente desarrolle una especie de efecto gravitacional que atraiga a los demás, o al menos a la mayoría de los moradores. Asimismo su perfil funcional se plantea como predominantemente de vigilancia para la detección de riesgos, con opciones de intervención pasiva de riesgo nulo o al menos mínimo para los moradores, así como de alertamiento a las corporaciones de seguridad pública. Adicionalmente en ocasiones excepcionales y si se cuenta con la preparación adecuada, para apoyar con medidas de contención en emergencias medicas y en desastres naturales para la preservación de la vida.
Ante los fenómenos delictivos la ciudadanía tiene dos opciones igualmente válidas: adoptar una actitud pasiva, exigiendo y esperando a que las instituciones comunitarias le proporcionen la protección requerida, o adoptar una actitud proactiva y hacer algo ante la posibilidad de que por las insuficiencias crónicas dicha protección no llegue, como participar en estas alianzas vecinales. En este sentido, la aportación de mayor relevancia que pueden proporcionar estas alianzas vecinales es que por su simple integración se reconstruye y fortalece el tejido social al mismo tiempo que se restablece el sentido de confianza en el contexto comunitario, todo ello derivado del necesario contacto e interrelación personal para la conformación y funcionamiento de esta organización ciudadana, lo cual puede mejorar significativamente el clima de seguridad y por extensión las perspectivas para la existencia y prosperidad social.
No preguntes lo que tu País puede hacer por ti. Pregunta lo que tú puedes hacer por tu País.
John F. Kennedy.