Monitoreo de Sistemas de Videovigilancia en Seguridad La aportación de los Sistemas de Video Vigilancia (SVV) consiste en la proyección de imágenes que sean útiles como información en alguna forma de valoración acerca de lo que ocurre, ha ocurrido o podría ocurrir en un entorno de interés, para decidir con respecto a algún curso de acción a seguir, lo cual configura la labor de monitoreo. Por ello con su aplicación al ámbito de la Seguridad se pretende detectar el surgimiento de riesgos a partir de información imprecisa, ya que las imágenes son reproducciones inexactas de la realidad, para evitar, detener o incluso revertir daños en un entorno de interés.
La naturaleza tecnológica de los SVV circunscribe su operación al formato del binomio hombre-máquina, con el primero como el elemento responsable en última instancia de las acciones de discernimiento y decisión, debido a la limitación inherente de una máquina de trascender su diseño y/o programación para enfrentar situaciones no previstas, mientras que el hombre si es capaz de enfrentar y resolver situaciones inéditas e imprevistas, lo cual es un escenario muy probable en el ámbito dinámico y heterogéneo de la Seguridad. Por ello, las perspectivas de efectividad, y por ende de éxito, de los SVV en Seguridad, están determinadas por la capacidad del factor humano para operarlos, aprovechando sus facilidades y funcionalidades, y soslayando sus limitaciones, lo que corresponde a su perfil de competencias, cuyos componentes genéricos son:
Cuyo desarrollo se ubica en tres vertientes:
En el caso de los SVV, este perfil de competencias se debe orientar a la realización de las siguientes tareas que le son consustanciales, y que se describen con el acrónimo ODA:
Para este propósito, en la observación se integra la conjunción de los siguientes atributos personales, que se describen como el perfil individual RDI:
El cual debe enfocarse en los siguientes aspectos que, a su vez, se deben configurar para las características y circunstancias particulares de cada entorno de interés, y que responden al principio de conocer el terreno contemplando tanto los aspectos físicos como los funcionales:
Es importante considerar que estos indicadores pueden variar a lo largo de una jornada de vigilancia para un mismo escenario, así como entre diferentes jornadas para las mismas horas. Asimismo, que se deben aplicar dos perspectivas de análisis: estructurado para la búsqueda de patrones previamente identificados, y no estructurado, para la localización de nuevos patrones.
Adicionalmente se debe contemplar el efecto de las limitaciones técnicas del equipo (resolución, sensibilidad, contraluz) en la calidad de las imágenes, tanto puntuales como concurrentes, y las deficiencias individuales del personal (escotoma, daltonismo, percepción de tonalidades, bio-inercia de foco central, visión de conjunto o detalle), que afectarán inevitablemente la perspectiva de valoración.
Finalmente se debe proponer como un objetivo crucial para el monitoreo de SVV en Seguridad, transitar de un modo reactivo que sólo permite remediar las consecuencias de hechos consumados, a un modo proactivo que posibilite detener hechos en proceso, o incluso evitar que sucedan hechos en latencia, en lo que sería una aplicación de la premisa del cazador.
El problema no es cazar al oso, sino encontrarlo antes de que nos encuentre.