Los Sistemas de Videovigilancia en Seguridad Publica La proliferación de los Sistemas de Videovigilancia (SVV) como recurso de apoyo a las tareas de seguridad pública los ha popularizado no sólo como un indicador, sino como una imagen de efectividad en estas tareas, y por ende de credibilidad y confianza social en las instituciones, lo cual entraña riesgos de desencanto y decepción entre la ciudadanía por las falsas expectativas que se suelen generar, e incluso fomentar, en esta materia.
La Subsistencia y la Seguridad constituyen los propósitos fundamentales que originan a la organización humana que conocemos como Sociedad, por lo que se puede considerar a la Seguridad como un recurso toral para la gobernabilidad de las instituciones del Estado, ya que su aportación más significativa es facilitar la creación y conservación del clima de orden y tranquilidad esperado y anhelado por la ciudadanía en el entorno comunitario, en el que se propician y sustentan las condiciones favorables para construir el bienestar y la prosperidad social.
Por ello, el objetivo crucial de la Seguridad es identificar y detectar con celeridad y pertinencia las amenazas contra la gobernabilidad, lo que corresponde al principio de Conocer al enemigo, lo que se logra por el esclarecimiento de los siguientes parámetros.
La contribución de los SVV a las tareas de seguridad pública consiste en operar como herramienta (ayuda a hacer el trabajo pero no hace el trabajo) en lo que concierne a la detección de las amenazas, con dos funcionalidades: una con sentido prospectivo, para prevenir riesgos y asegurar la correcta aplicación de los procedimientos operativos y las regulaciones (uso de fuerza, respeto a derechos humanos, etc.), y otra con sentido reactivo, para detectar la ocurrencia de riesgos y activar los protocolos de reacción correspondientes.
El beneficio más relevante que aportan los SVV es operar como un vigilante infatigable, continuo y homogéneo para la detección, pero también con la debilidad de ser incapaz de comunicar lo que está detectando, que se equipara a una condición de autismo virtual, ya que no entiende lo que ve, derivada del principio de que la tecnología por más sofisticada que sea nunca podrá superar las limitaciones de su diseño y su programación.
En este contexto reside la posibilidad de generarse las falsas expectativas entre la ciudadanía por la estrategia común, tal vez inconveniente, de presentar la instalación de cámaras de videovigilancia como la solución al problema de la inseguridad, induciendo en la percepción social la engañosa idea de más cámaras = más seguridad, ya que si continúa la misma o una mayor problemática a pesar de la mayor presencia de equipos, se detonaría el desencanto y la decepción ciudadana, con consecuencias adversas en la credibilidad y confianza social en las instituciones, y por ende en las perspectivas de gobernabilidad.
La realidad, que debe clarificarse ante la ciudadanía sin demeritar la valía de los SVV, es que una mayor cantidad de cámaras proporciona mayor cobertura de los espacios, pero que es la calidad del monitoreo de los SVV lo que determina la capacidad de detección, aprovechando los recursos y facilidades disponibles, del surgimiento de amenazas contra una comunidad. Lo que depende de una concurrencia de factores técnicos y humanos, como los atributos de resolución, sensibilidad y alcance de las cámaras, entre los aspectos técnicos, y las deficiencias físicas y habilidades configuradas en la Dinámica VIDA (Ver-Identificar-Decidir-Actuar) del personal de monitoreo.
La aplicación de los SVV a la seguridad pública se ubica en las siguientes vertientes operativas:
Asimismo se proyectan las siguientes perspectivas para la aplicación de los SVV en este campo
Finalmente, contemplar las limitaciones del Perfil CDI (Carencias-Deficiencias-Insuficiencias), producto de las usuales restricciones presupuestales en el Sector Público, que suelen subsanarse por medio de personal mejor capacitado, capaz de desempeñar sus responsabilidades bajo la premisa de
Hacer lo mejor que se puede, con lo que se tiene.
Ernest King. Adm. U.S. Navy.