Propuesta para el Fortalecimiento Organizacional de la Seguridad Publica
En general, los factores que sustentan el funcionamiento de una organización son:
En el contexto de la Seguridad Pública, como en cualquier organización, el Personal constituye el factor crítico de acuerdo a la premisa de que con buen personal hasta el peor de los sistemas puede funcionar, pero con mal personal hasta el mejor de los sistemas puede fallar. Asimismo, el Equipamiento y la Logística presentan escenarios de Carencias, Deficiencias e Insuficiencias (CDI) por las restricciones presupuestales inherentes y permanentes en todo ámbito institucional, de tal suerte que el Personal debe aplicar en su desempeño el principio de Hacer lo mejor que se puede con lo que se tiene (Ernest King, Adm.U.S. Navy).
La efectividad del Personal en cualquier contexto organizacional, está determinado por un equilibrio entre dos atributos: Aptitud (entendido por la capacidad para hacer) y Actitud (entendido como voluntad para hacer); que para el ámbito de la Seguridad Pública el segundo es de mayor impacto derivado de las condiciones inherentes de riesgo personal en el desempeño operativo. Para estos efectos, la cobertura de estos atributos se establece en gran medida en las condiciones laborales y de calidad de vida que las organizaciones le proporcionan a su Personal, las cuales determinan el potencial de compromiso, identidad y efectividad que se puede esperar de estos recursos respecto a dichas organizaciones. Asimismo se tiene que, en el caso particular del ámbito de la Seguridad Pública, se proyecta un potencial de vulnerabilidad por parte del Personal por posibles ofertas, de grado o de fuerza, de desviación e incluso de corrupción en el desempeño de sus responsabilidades institucionales.
Por ello, el enfoque más conveniente para cualquier proceso de fortalecimiento organizacional, y con mayor énfasis en el ámbito de la Seguridad Pública, es configurarlo con base en establecer las mejores condiciones posibles de vida y desempeño para el Personal, a fin de que sea capaz sea efectivo, aún ante eventuales escenarios de CDI en las plataformas de equipamiento y logística.
Los profesionales de la Seguridad, como cualquier persona, tienen un perfil de necesidades y aspiraciones que configuran sus motivaciones de vida, de tal suerte que en la medida que dicho perfil sea cubierto por su ocupación laboral, se configurará un potencial de satisfacción personal que propiciará no sólo un cumplimiento y desempeño efectivo de sus responsabilidades, sino el desarrollo de un sentido de identidad, arraigo, pertenencia y lealtad hacia la organización en que presta sus servicios.
Las responsabilidades jurisdiccionales de Seguridad Pública se distribuyen entre corporaciones institucionales de los tres niveles de gobierno, Federal, Estatal y Municipal, para cuyo ejercicio existen, o deben existir, ciertos marcos de referencia de perfiles de capacidades y competencias para el Personal, que suelen no ser cumplimentados por un segmento significativo de dichas corporaciones, aduciendo una gran diversidad de razones, por lo regular de índole política y económica, y acogiéndose a argumentos legítimos de soberanía estatal y autonomía municipal.
En general los perfiles de capacidades y competencias para el ingreso y permanencia del Personal en las corporaciones institucionales se orientan más a los aspectos de profesionalización, que corresponden casi totalmente al atributo de Aptitud, y no atienden al atributo de Actitud, lo cual abre espacios de oportunidad para propiciar un desempeño no efectivo en el mejor de los casos, e incluso distorsionado de sus responsabilidades hacia la ciudadanía, que pueden derivar hacia prácticas de corrupción e incluso de delincuencia.
Las condiciones de vida del Personal de las corporaciones institucionales proyectan perspectivas muy acentuadas de fragilidad, incertidumbre y vulnerabilidad social, entre otras causas, de manera enunciativa más no limitativa, por el riesgo de vida y la inestabilidad laboral inherente al desempeño profesional, pocas o nulas alternativas de movilidad y/o superación profesional, así como la exposición individual y familiar ante presiones e incluso amenazas del entorno comunitario, ya sea por el clima de rechazo social o bien el extremo de ofrecimientos con coacción por parte de la delincuencia.
Por lo regular las condiciones laborales y de calidad de vida del personal de las corporaciones institucionales no suelen estar homologadas, ni ser las mínimas adecuadas en los diferentes niveles de Gobierno, para propiciar una expectativa de cumplimiento y desempeño con un nivel mínimo tanto de efectividad en su responsabilidad hacia la ciudadanía, como de sentido de identidad, arraigo, pertenencia y lealtad hacia las corporaciones, lo que implica también algún grado de fortaleza ante las presiones y el rechazo sociales, y de entereza y resistencia ante las posibles ofertas e intentos de coacción, incluso amenazas de la delincuencia.
I. Establecer un marco homologado de condiciones laborales (orientadas a la satisfacción de las necesidades) y de calidad de vida (orientadas a proporcionar oportunidades para las aspiraciones), en conjunto con los perfiles de profesionalización, para el Personal de las corporaciones institucionales de policía de los tres niveles de Gobierno, que contemplen, entre otras, de manera enunciativa más no limitativa:
II. Configurar el proceso para la profesionalización de las corporaciones policíacas en dos vertientes, una temporal de transición gradual para la implementación de las nuevas métricas, y otra permanente, como mecanismo de ingreso y permanencia al servicio policial.
Para la vertiente temporal de transición para la implementación de los procesos de profesionalización se recomienda un desarrollo de los niveles superiores a los inferiores (top-down), empezando por el nivel federal, y continuando a los niveles estatales y municipales sucesivamente.
En este esquema, el nivel superior (federal o estatal) absorbe temporalmente la administración y control del nivel inferior (estatal o municipal) hasta el cumplimiento de las métricas establecidas, incluyendo el proceso inicial de integración de personal. El control de la corporación se transferirá cuando la administración del nivel inferior demuestre tener la capacidad de cumplimiento de las nuevas métricas, e incluiría la liberación del recurso presupuestal y de control de su manejo.
Para la vertiente permanente de los procesos de profesionalización se asume que en cada nivel de gobierno se cuente con corporaciones propias, pero todas operando bajo un mismo modelo unificado, o al menos homologado de organización y operación, operado a través de instituciones autorizadas por el actual Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
En este esquema se recomienda que el nivel superior (federal o estatal) desempeñe funciones de supervisión y evaluación sobre el nivel inferior, así como facultades para la atracción temporal de la administración y control de las corporaciones en caso de que éstas no cumplan con las métricas de servicio., hasta que se verifique y certifique su cumplimiento. Como medida coercitiva, esta facultad de atracción incluiría el control del manejo presupuestal de las corporaciones.
III. Establecer programas de vinculación social con base en esquemas de participación ciudadana, orientados a integrar, dentro de los procesos de operación, una colaboración proactiva, con enfoque prioritario en los aspectos de prevención de contingencias en particular de la comisión de delitos, pero también de manera complementaria en las labores de detección y alertamiento ante el surgimiento de contingencias como apoyo a la labor de las corporaciones.
Estos programas deben contemplar temáticas tales como orientación y preparación para la organización comunitaria y la prevención del delito en los espacios vecinales, y la aplicación de medidas de contención en caso de emergencias médicas, ya sea con o sin el apoyo telefónico de especialistas, así como la configuración de canales confiables para el reporte de incidentes a través del servicio 9-1-1 que faciliten el despacho inmediato de los apoyos requeridos, reduciendo el nivel de llamadas no procedentes al mismo. Con esta medida será posible desplegar enlaces institucionales aceptables para la ciudadanía, por ser conocedores y conocidos de las comunidades.
Finalmente, a través de estos programas se pueden incluir los esquemas de participación como testigos sociales en los procesos de administración de la operación policial como factores imparciales para reducir las perspectivas de opacidad y discrecionalidad en el ejercicio de mando operativo a fin de procurar un trato justo y equitativo del personal, y que se orientan a fortalecer la credibilidad y confianza ciudadana en las instituciones.
Las perspectivas de éxito para esta última línea de propuesta en particular estarán determinadas por la medida en que los mecanismos para la elección de estos testigos sociales NO sean dependientes o influenciados por las instancias institucionales a fin de asegurar ante todo la imparcialidad, pero también una participación activa.
IV. Establecer, de manera similar a las exigencias de certificaciones individuales de Aptitud de los elementos, alguna forma de certificación de sustentabilidad o equivalente, a las entidades que pretendan tener sus propias corporaciones institucionales de policía, de tal suerte que se garantice el cumplimiento de las condiciones laborales y de calidad de vida establecidas en el marco homologado propuesto.
En caso de incumplimiento, bajo ciertas reglas que incluyan mecanismos de observación ciudadana a manera de testigos sociales, a fin de procurar ciertos niveles de transparencia y equidad, el mando de las corporaciones se integraría al nivel inmediato superior, con todas las prerrogativas para su administración, incluso de manejo presupuestal, hasta que la entidad cumpla con las certificaciones propuestas.
Se entiende que esta medida pudiera parecer atentatoria contra los principios de autonomía municipal y soberanía estatal. Sin embargo, la justificación para imponer esta restricción sería que, si bien el acceso al ejercicio de un derecho no debe tener restricciones, pero su ejercicio en sí mismo en ocasiones si debe ser restringido al cumplimiento de ciertas condiciones, en particular cuando dicho ejercicio conlleva responsabilidades que afectan a terceros.
A manera ilustrativa, todo ciudadano mexicano tiene la libertad de elegir libremente su ocupación (Artículo 5º, CPEUM), pero hay ciertas ocupaciones cuyo ejercicio requiere del cumplimiento de ciertas condiciones en virtud de las posibles consecuencias del mismo, como es el caso de las profesiones médicas o de piloto de aeronaves, por citar las de mayor claridad en dichas responsabilidades consecuentes. Por ello, se considera que no sólo es válido sino incluso necesario establecer mecanismos de regulación para el ejercicio de ciertos derechos, en virtud de las implicaciones de consecuencias y de responsabilidad derivadas de dicho ejercicio,
La naturaleza y perspectivas de consecuencia y responsabilidad en materia de Seguridad Pública, justifican establecer mecanismos de regulación para ejercer el derecho de las entidades a organizar y operar sus corporaciones institucionales en esta materia.
V. Ajustar el marco jurídico para la posesión y portación de armas de fuego, así como su uso en la comisión de delitos con las siguientes condiciones, de manera enunciativa más no limitativa: